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riendo serle grata, derivó tin momento la conA ersación hacia el gran éxito obtenido í or aquellos días por una obra de Shaw, qttó se representaba a teatro lleno, diariamente, con general aplauso. Todo el mondo sale encantado. La obra és admirable- -decía la dama- -y todo el mundo la juzga así. Erfiorabuena, maestro. H a acertado usted a gustar a todos con su bdla; comedia. Bernard Shaw contestó, agradecido: -iSe lo agradezco tanto más, señora, cuanto que no todo el mimdo comparte su opinión. Protestó amablemente la dama y le hicieron coro los dscmás invitados. A ello replicó el gran escritor: -Estoy dispuesto, como siempre, a demostrar con hechos y ejemplos lo que digo. Tengo pruebas suficientes- para la aiíirmia- ELi MIKÍO M 3IO R T l A AOFXU 2 AIMA liLOT BN OXBO XOUBSTO DE ntOHA OiBRA Acrmiz nc T EI ACTOS Kouaír masar XmA SaCBMlA DJt I tn rlMA OBttA im SHAW, S S- cióü que he lanzado. La otra noche, d jefe dé carpinteros del teatro donde ise representa mi obra se presentó aí admimstriador para exponerle su demanda dé aumento de sueldo. Le argtjyó el administrador tue no t a b a justificada, porque no había, ni hay efecti- vamente, exceso de trabajo. Ai contrario: obra lo exige escaso para so montaje. Y como no viese id reclamante demasiado propioi- o a ceder, le añadió ponderativo: Además, goza usted el privik io de ver todas las noches la obra de Bernard Shaw. Precisamente; por eso pido aumento fe sueldo. Y terminaida ía anécdota, Bernard Shaw acercó a los labios la taza de té. J afaet JKarquina.