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la actión con el empeño, se expatriará, trasladándose nada menos que a Persia donde, en Theran, la capital fabulosa, ofrecerá al Sha sus servicios conio cultivador de rosas y jardinero lírico. Esta obra- -GirOHCtie- -de Rene Benjamín ha sido estrenada en el teatro Varietés de París; en la interpretación lian obtenido unánime elogio I ierre Brasseur (Bernardo) Saturnino Fabre (coronel Garance) Germaine Oger (señorita Garance) Tañía Fedor y Pauley. En cuanto al éxito obtenido lo dosifica con meticuloso detaíle un cronista teatral en los siguientes térniinos: Cuando cae el telón después del primer acto se piensa, entre los aplausos ruidosos: he aquí el gran éxito. Cuando el telón cae después del acto segundo, se murmura: es divertido. Cuando el telón desciende después del acto tercero, se afirma: tiene cosas muy buenas; pero este acto es flojo. Finafanente, al caer el telón, des. püés del acto cuarto y postrero, no se dice ni se piensa nada. Con escasa simpatía ha juzgado la crítica parisina el estreno de otra obra, celebrado, casi al mismo tiempo, en la Comedie des Champs Blysées: la titulada Una muchacha ha sanado, original de Lonié le íioariadee y que, a pesar del inteligente esfuerzo de Alice Cocea, la celebrada actriz, y del notable actor Lí renée no parece haber llegado felizmente a buen puerto. Trasladándonos de un mundo a otro, halláretnos, al otro lado de los mares, una novedad teatral de primer orden: el estre- no en los Estados Unidos de la última obra de Bernard Shaw, que segiín su rotulación auténtica, vendría a titularse en español algo así como El candido de las Islas Inesperadas. A la rareza de este títtilo corresponde, a través de ios extractos cablegrafieos y de Prensa, una confusión temática y escénica que nos aconseja ima prudente abstención. Varios y complejos son los temas y asuntos que el viejo maestro irlandés baraja y desarrolla en esta comedia, en la que apuntan las inquietudes del más allá, sin pérdida de esa ironía humorística con que se entara siempre con los más graves problemas. Según, los testimonios llegados hasta nosotros, la última obra G. B. S. ha obtenido un éxito satisfactorio, aunque la a c c e d a no haya llegado a revestir ese entusiasmo calificativo tópicamente de indescriptible. Claro está qtie estas alternativas de éxito y fracaso y estas condiciones mensttrables y matemáticas con que deben juzgarse los éxitos no preocupan ni interesan demasiadamente al autor ilustre de Volvamos a Matusalén. Por lo menos, en la traza exterior de su vida, sabe apartarlas a un lado, con risueña y altiva elegancia. A este propósito, acaso no resulte ocioso y qu á pueda ser saludable por la ejemplaridad que de ella se desprende, recordar una anécdota reciente. Fué invitado Bernard Shaw a una aristocrática reunión, donde hallóse con lo mejor de Eondres. En honor a sus altos prestigios literarios, la dueña de la casa, que- UNA ESCEIfA Tm CONJUNTO K E E L CANDIDO. I B XAS. ISL. AS INBSaPERAKAa N d i l D SHAW liA ta rrMA QBBA D E B B B-