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ranee, hija del coronel que rige la disci- en que vendráan a caer él y su novia, un plina en el cuartel donde el joven LayoWée amigo generoso, que atiende, con insólito desinterés, a su plural mantenimiento. cumple sti servicio militar. E n la inminencia de la ludia por los voAl cuartel acude tíl Sr. Lavolfée, padre, para cumplir, aate el señor coronel, el trá- tos, un agente electora visita al joven Bernardo. (Hagamos constar, entre paréntesis, mite solemne de la petición de mano. Precisamente aquel día Bernardo sufre que el autor hace que este agente se apearresto. Pero, en atención a la. circunstan- llide Dios- -Dieu- algo así, por tanto, cia grata de aquélla visita, el coronel man- como una Providencia. da que comparezca ante él para darle cuenEste agente electoral, muy g u r o en los ta del gozoso acontecimiento. recursos de su lucrativo oficio, sagaz en Oimparece el recluta y sorprende a su la apreciación de las buenas condiciones, superior con la audacia de unas respuestas se ha dado cuenta de que Bernardo carece incongruentes y demasiado libres. Al es- en absoluto ík todas las que exige el ejertupor que esto produce en todos los presen cicio idóneo de la política y que, por tanto, tes, se sucede, acrecido y grave, el que mo- es el más indicado para ser elegido diputiva la súbita, pero rotunda, negativa de tado. No vacila en proponérselo. Bernardo a contraer matrimonio con la se ¡Bernardo, por su parte, se halla en él ñorita Garance, de quien, basta entonces, momento fírogjcio para prestar buenos se había mostrado enamoradísimo. La vele- oídos a la propuesta. Constante veleta inta ha cambiado de dirección, según el vien- constante, se ha enamorado dx una nui to contrario. jer- -y van tres- -que, picada en sus ambiEste viento contrario, soiilandó con fuer- ciones por el gusanillo de la política, za, ha levantado una nueva pasión en el sea que el hombre que la consiga tenga en alma de Bernardo. Su nuevo amor es la ca- las actividades políticas rango, categoría y marera de su casa. Incapaz de no mostrarse ejercicio. A (Bernardo le conviene, pue: respetuoso y digno y caballero con la mujer que juzga como escogida, Bernardo saca de su servicio a la camarera y la instaJa en el campo, mientras se logra, por trámites legales y obli. gados, la coj untura del matrimonio. Bernardo, tanto como un inconstante es un hombre correcto. (Téngase en cuenta que, como ha hedho notar un eminente critico francés, Rene Benjamín, el autor de Girouette, es el más honesto de los escritores Quiere a aquella mujer como a su elegida esjoosa y como a tal sabe respetarüa. Mientra, tanto, el coronel Garance, herido y despechado en su consideración social y en la seguridad de las buenas y prósperas consecuencias que habían de re portarle la boda de su hija y d parentesco con el gran financiero Lavollée, visita a éste para anunciarle, con una solemnidad acida y venenosa, que si Bernardo no se casa con su hija, él, el coronel Garante, disputará al financiero Lavollée el acta de diputado en la misma circunscripción por donde éste demanda d vtrto de los electores. En el apurado trance de este reto, para su mejor defensa en esta encarnizada ludia política, no puede Lavollée contar con su hijo. Por caprichos del azar ocurrirá todo lo contrario: Bernardo será políticamente un nuevo enemigo de su padre. Ocurre que el retiro campesino al que Bernardo ha conducido a su nueva novia, y en cuya cercanía él se h a instalado, está enclavado en la circunscripción electoral donde van a luchar su padre y 1 coronel. iEl joven Lavollée, poco entrenado, como se salle, en el difícil arte de ganarse la vida, no vive, en aquellas circunstancias, con demasiada holgura, ni mucho menos. PIESRKB BBASBECB T SATdBNIN PABBB, JSN aiRCH; Remedia la inevitable y absoluta penuria E T T E Ui Vl raSA OBEA ¡JB K NE BENJAMÍN