Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
BELLEZAS GRANADINAS SIERRA N E V A D A CUMBRE DE ALBURA PERPETUA A cordillera penibética alcanza, en la severa grandeza de Sierra Nevada, la mayor altura del nivel peninsular. El pico d- a Mulhacew se aproxima a los 3.500 metros sobre el mar y con él comparte la soberanía del formidable macizo Sa afilada punta del Veleta. Entre 1 Mulhacen y el Ve- eta, las crestas serranas tejen una corona de nieves perpetuas que ciñe Granada. En los días de serena claridad, se vislumbran desde estas cimas los perfiles del Norte Africano y los ojos se bañan en la luz de una perspectiva grandiosa que domina valles, ríos, montañas y bosques; la alfombra mu- ticulor, bellísima, de la costa del sol y la plateada franja del canal mediterráneo. Se estremece el aliita. ante la sublimidad de este watiiral poderío que da gigantes alas a nuestra, mirada en el infinito espacio de su visión, pero sobrecog e el ánimo sentirnos esclavos de una majestad indómita y deslumbradora. L Hasta hace muy pocos años, la sierra era hosca, inhospitalaria, bastión inexpugnable que vivía la calma de augustos silencios o que n su propia soledad acallaba el fragor de las tempestades, lanzando en los tajos de sus barrancos la carga de los glaciares y repartiendo los ecos pavorosos de la ventisca por entre los repliegues de sus desfiladeros quebrados y rocosos. La auda cia de alguna caravana en veraniega excursión o la intrepid ez de algún escalador lograban, de tarSe en tarde, batir el formidable bajluarte, cerrado al turismo y a la afición deportiva. Un granadino, por muchos títulos ilustre, el duque de San Pedro de Galattno, abrió a Granada el camino de su Sierra, construyendo en ella un ma. gnífico hotel, al que podía lle. garse utilizando el tren eléctrico, primera victoria en la comquista de Sierra Nevada, que hoy ofrece un interés turístico, y deportivo muy superior al de las restantes montañas españolas, no sólo