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ESTATUA ORASTE D E LA RBIfiA CATÓLICA, OBRA DB IiADO DERECHO MS LA CAPIULA. JIATOR DE I. A Ahora y siempre, ahora mejor que nunca, las flores más selectas de todos los jardines españoles debieran marchitarse regalando sus aromas al pie de los sepulcros de Isabel y de Fernando. Ahora 5 siempre las aliñas de los patriofas, ñf. los que saben amar, creer y esperar, debieran agruparse apretadamente y coiistiüiir sítiai- dia de honor en esa cripta. En ella está, a la diestra del ínclito Monarca, la excelsa artífice de la unidad nacional, la forjadora de la España grande. la inspiradora y haced o r a de la España mayon Todavía, y van corridos más de cuatrodientos treinta años; todavía no han sabido apreciar ni agradecer los españoles todo lo que deben a su Gran Reina. España agonizaba, deshecha, conturbada, rota, descaecida, sin paz, sin orden, sin justicia... Eran los últimos tiempos del rei- nado de Enrique I V semejantes, aun cuando de otra manera, a los de un funesto y reciente bienio ominoso. Y entonces surge ia Reina, que es prudencia, justicia, fortaleza, templanza y magnanimidad y espíritu caballeresco 3 alta inspiración y acendrada fe en Dios y robusta esperanza en los destinos de la Patria, y voluntad tesonera para cumplir con su misión y para exigir a todos, inflexiblemente, el cumplimiento del deber. Y la Soberana, según testiníonio de los cronista. acaba con la anarquía social, con ia licencia y estrago de las costumbres, enfrena y castiga el landolerisnro de los aristócratíis y de los salteadores de caminos, restablece el orden, purifica la administración de justicia, abate a la turbulenta no 1 leza y la PBDRo M 2 wsíSÁ, EN EL moraliza después, resBASIL. 1 CA GKANAMNA taura el poderío de la Corona, fomenta e! estudio y crea la aristocracia dd talento, manda recopilar las leyes, enseña con el propio ejemplo la piedad y eíl patriotismo, organiza, acaudilla y provisiooa ios ejércitos, conquista ciudades, erige tenrpíos, vela por la educación del pueblo, protege las ciencias y las leti as. reza V trabaja, y, a diferencia del Rey d- e las Talólas astronómicas, no desatiende la tierra por mirar al cielo, sino que atiende simultáneamente ai negocio del cielo y a los negocios de la tierra. Y sobre todo esto, fáci m- ente enumerable