Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
del domtngto újtiino en la idaam Kaera de Ma rffl. (Foto í í C 3 as í? A, v s w, íO -v. r í- J BÍ- s V 1 COSAS DE LA FIESTA DE TOROS EL PRECIOSISMO Y EL D O M I N I O L aficionado que va a los toros a enterarse de la fiesta, el que se fija en el toro y en el torero, el que analiza sin prejuicios y sin pasión lo que en el ruedo pasa, tuvo ocasión de contrastar dos niodos de torear muy diferentes en la corrida extraordinaria que se celebró en Madrid y en la que confirmó su alternativa el torero mejicano El Soldado. Allí pudimos apreciar perfectamente lo que pOídemos Jlamar el preciosismo y el dominio; el torero que necesita el toro y el que puede con el toro; el arte cuando el toro se acopla al torero y la inteligencia cuando el torero sabe hacer del toro, de todos los toros, lo qiie quiere. Ambos modos o estilos los vimos encarnar en las figuras de El Soldado y Marcial Lalanda. Y fué algo muy interesante para el que sa 1) e paladear la fiesta. Por eso fué una corrida que dejó recuerdo. El mejicaoo es un torero valiente, muy valiente; su capote y su muleta son algo prodigioso, pero necesita el toro. Su enemigo ha de salir hecho a la medida, él no sabe hacerlo. Y así, le y irnos en el primer toro, que era bravo, alegre, pero bastante pegajoso, dudar en la faena, sin sitio seguro, atropellando y empujando sienípre. Había que mandar mucho al toro, y era e! toro el que mandaba. Superior el toro al torero. Pero salió el sexto, otro bravo toro de Qairac, pero este toro tenía un gran temple embistiendo, y aquí el torero adaptó el temple de su miáeta al del toro, se compenetraron, se rnedían los tiempos con una exactitud que parecía sujeta a reglas fijas, y resultó una faena de muleta sencillamente prodigiosa. No había que mandar, no había que dominar; bastaba que toro y torero se completaran en los movimientos. Y El Soldado desplegó toda la gama de su arte maravilloso. Y allí quedaron, como modelos, aquella labor y aquel toro; pero éste fué el que lo h i zo casi todo en la faena. E Marcial se encontró con su prinier enemigo con un toro broncote, de muy mal estilo. Allí no había adorno posible; allí no podía haber más que dominio. Y el gran torero se metió en el terreno del toro, le consintió, se dobló con él dándole todas las ventajas, aguantó el peligro y se hizo con el toro. Inteligencia y dominio; mando, verdadero mando sobre la fiera. Toda la iniciativa de parte del torero. Torear, en una palabra. Y en el quinto, un toro sin temperaníento, otra vez d dominio del. hombre; engañar a la fiera, empaparla en la faena, tirar del toro hasta obligarle a embestir y llegar al dominio absoluto sobre su enemigo. Seíkilar esas dos maneras es la misión nuestra. Que cada cual enjuicie sobre el mayor mérito de una u otra, porque nosotros nos limitamos a señalar este contraste, por ser la nota más destacada de la fiesta a que aludimos, que fué, con la cooperación graciosa y hasta valiente de Rafael el Gallo, la prir mera de la que el público salió complacido esta temporada. Festejo hispano mejicano. En la i aza de toros de Tetuáh se ha celebrado una novillada en la que actuaron modestos toreros mejicanos y españoles, y que merece ser consignada, más que por la importancia del festejo, por sü significado. Y éste no puede ser otro que el de la cor 3i alidad con que la afición madrileiña recibe y alienta a los artistas del otro lado del Atlántico. Cuando en la pasada temporada de Mé- jico tantas cosas se hat didio, algunas falsas, otras exageradas y no pocas verdaderas del trato que allí han tenido por determinados grupos, que no son, naturalmente, toda la afición mejicana, algunos de nuestros toreros, bueno es hacer resaltar cómo aquí se les tratar- y se les recibe en fiestas