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T o i l e t t e impecable... Seguridad de no manchar los vestidos con la humedod de las axilas... Eficacia para suprimir el olor de la transpiración... Todo eso conseguirá con O D O- R O- N O único producto que desvía el sudor de los sitios donde se aplica, bajo lo garantía científica de su fórmula, creada por un médico ilustre. El uso de ODO- RO- NO es una práctico higiénica que, el mismo tiempo, orotege los encantos femeninos. 2 CLASESDE O D O- R O- N O 1. -INSTANT ODO- RO- NO ¡color claro) Su protección dura de 2 a 3 días. Fácil de aplicar y de efectos rápidos. 2. -ODO- RO- NO REGULAR (color rubí) Más concentrado. Una aplicación al acostarse evita el sudor en una semana. ODO- RO- NO Sr. Dn. FEDERÍCO BONET Aptd. 2 0 2- Madrid Incluyo 0,50 pías, en sellos de Correos poro que me envíe Nombre Gílle, Población Provincia BN! 2 55 una muestra de ODO- RO- NO y foll efo. tíeterminado lugar de España. Para rescatar mis riqueza. s eran necesarios unos pequeños desembolsos previos que debía hacer eí personaje a quien yo escribía cuya fama de hombre de buenos sentimientos había llegado ¡hasta mi. Este personaje debía venir a Madrid, adelantar las cantidades indispensables y llevarse después la mitad nada menos del tesoro oculto. Mi idea tuvo un éxito sorprendente. Atraídos por mi literatura epistolar numerosos extranjeros vinieron a España. Contribuí de esta manera a eng rosar el erario público por el aumento considerable en la venta de sellos, a la prosperidad de las empresas ferroviarias y de la industria hotelera y... a lo que es más importante: a que nuestra riqueza nacional no saliera del suelo patrio porque al más lerdo no se ocultará que no se dio un sólo caso de extranjero curioso que consiguiera llevarse ni un chavo de los tesoros escondidos de que yo hablaba. Además, para que se tenga idea de mi modestia, debo hacer constar que mi verdadero nombre de Agapito Santibáñez Estevarena lo substituía yo en todas las cartas y documentos por el de Jacinto Lópe ¿Se puede oedir menos ansia de popularidad? Bueno, pues en vez de agradecerme España lo q ¡ue por ella hice, España me metió en la cárcel! Y no se contentó con eso. Hizo más. A toda mi actuación cuidadosamente reflejada en cuadernillos de papel de barba salpicados de considerandos y faltas de ortografía se le dio el título infamante de Timo del entierro ¡Así es España! A costa de mil trabajos, de una fianza y de más cnademillos de papel de barba, logré que se, me pusiera en liliertad. Ya en la calle perdoné a mi Patria los agravios -i noble que es uno! y, como cualquier ministro contumaz, decidí seguir sacrificándome por ella. Entonces entré en el mundo del comercio y de las finanzas. Y fundé la U. P. I. T. A. Aclaro. La Unión Popular de Industrias Textiles y Alimenticias. Mi negocio era seneillo. Consistía en alquilar una oficina y mandar hacer volantes y papel de cartas con el oportuno membrete. Etespués ya no me quedó más que hacer pedidos- -a. crédito, por supuesto- -a almacenistas de tejidos y comestibles. El asunto estaba planeado con un espíritu de justicia adrnirable. Yo, teniendo en cuenta la carestía de la vida y la exceleuiíposición económica de los almacenistas, nic abstenía en absoluto de pagarles los pedidos; en cambio entregaba mis mercantías a los detaülistas a unos precios verdaderamente irrisorios. Lo que se llama quemar el género. Habóa kilo de azúcar- y ya saben ustedes lo caro que va el artículo-