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28 U RISA E Y Í T A N H E K S E E por el lado del mar, entraron de lleno en las duna El incesante murmullo de fa, marea y el crujir de sus pasos sobre la arena era lo único que rompía el siilencio de la mañana. A media milla, aproximadamente, y oculta por n grupo de cipreses, se elevaba una especie de granja. i. a mujer, rendida por las fatigas dei viaje, se apoyaba en el brazo de su compañero, silenciosa y estremecida de frío. Jo L ü i canñnaiba detrási Nada encontraron en su camino que turbara el abstAutó silencio de aquellos parajes. AI llegar a! a casa, desierta en apariencia, cruzaron un patío cuajado dé hierbas, dirigiéndose a no de los costados... jo Long abrió la puerta de tsn ruineBO granero. A Uí derttro, como colocado por manos de badas, apareció un soberbio automóvil de íurismo, esmaltado en azul y plata. J o Ltnig desapareció en aquellas obscuridades, y mientras tanto la pareja se acomodaba muellemente en el coche, el chino cubrió, solicito, con una manto fastuosa, forrada de piel, las rodillas de su con panera... Cuando Jo Lung- apareció de nuevo, itm elegantemente uniformado en azul v blanco. Con gorra de visera. Empuñó e! volante, mientras tomaba la orden de su señor. A París- -dijo Yti an Hee See- directamente al cuartel g neraL dado para recuperarlo. Pero estos datos, o 1 que tú Y yo recordamos de ello, son muy difíciles de transmitir, sobre todo con visos ie verosimilitud. Además, yo tes o la seguridad de haber visto en tu cuarto al repugnante ente iue mató a Norwich. Ptíro tú mismo dices que la descripción mía parece la de un fantasma, y no Ja de un ser real. Kearftey se echó a r r -Y es verdad- -contestó. -JSÍo se encuentra rastr en el dormitorio, m en el patio ni en la fachada del edificio; y nadie puede creer que, no siendo un pájaro o un bidio cualquiera, haya quien sea cax az de ganar en esa forma la ventana de tu cuarto, ni menos pitecia huir. Ya viste el dictamen de los forenses. Los nj é d i c o s ccMttóden en que estrangulad por uft- anititttl de dientes largos y retorcidos... Y nadie ha podido identificar aniínal ninguno iue posea dentadura semejante, Ek suma, que el establecimiento de Jo Lang, con sa arsenal de efectos robados en el mundo entero; con sus timbres de alarma y demás refinamientos modernos, no podrá ser niolesfádo jamás por Scotland Yard. Y sus ojos, brillantes de rabia, se posaron en el pobre Keamey, que no Sabía qué decir íii contestar. -Aparte del liedio indignante de í ue el más i peligroso criminal del nnindo tenga residencia en Londres y le (tie su banda haya dado nmerte, hace dos días, al mejor funcionario de mi deparíafTiento, hay que añadir el tráfico de estupefaciesites y aouellas cajas de opio, que deben valer varios miles de libras, j Pero yo te doy mi palabra de que esto va a durar muy poco tiempo CAPÍTULO IX Kfeamey insinuó: -A nieÍIa horrible carcajada le oí denüuestra RESTAURANT StFLEl. MAN BEY plenamente que Yw an Hee See en persona estaba en casa de Jo L ng el viernes por la nodie. Estoy casi sí furo- -dijo Haig- estaba en el m uelje cuando sacaron los paquetes del Wallaroo. Era el hombre del abrigo de piel, que se escurría por. las verjas, mientras nosotros haWá- -íEI hecho es- -dijo Dawson Haig- -que no con- bamos í i Su coche estaba allí, pero la niebla nos sigo la menor prneia tue relacione el estableci- lo impidió -er! j Y de allí se ívé derecho a la miento de nuestro amigo Jo 1- ung con el crimen. guarida de J o Lung! Haig dio im suspiro, al n ismo tiempo que saSi al menos hubiera encontrado allí los ópalos, pudiendo reconocerlos como pertenecientes a lady cudía la cerñza del cigarro. Dakenham, esto me hubiera servido de algo. In- -La remota posibilidad de que se haya incor dudablemente, esos ópalos son producto de otro porado al barco hasta Marsella está salvada. Durn a u f r o tencionafk o bien han llegado a ma- ham va a bordo. Pero so primer telegrama no es nos de J o Lwng por medio de algún pescador consejador, y se reduce a estas palabras; Nada árabe. Sin embargo, el caso del cuademito es, que notificar Yo interpreté esto como que no desde luego, distinto, y si liutóéramos podido v e nada sospechoso en los ocupantes de las cabipresentarlo, habría costado la cabeza a alguno. nas mencionadas en aquellas notas misteriosas. Pero lí almente no tiene el menor valor. ¿Com ¡Una de las cabinas la ocupa Elena! prendes lo que quiero decir? Ya lo sé- -suspiro Haig- y esa es nñ preKeamey asintió. Acalaban de tomar el lunch ocupación más intensa. Aíiora te d i r é algo refeen un grilUroom en StraiwL Sorbía su café, con rente al curioso apunte titulado Suleiman Bey muestras de visible preocupación. Habían pasado París nos comunica que, efectivamente, hay an dos días sin adelantar un paso. cierto restaurant de ese nombre, cerca del MOIP- -Desde el punto de vista legal, este librito no lin de la Gaüctte, con el cual no tuvo nunca nadaexiste; demasiado lo veo- -dijo, como hablando que ver a policía. Yo g o esta íarde para allá. consigo raismo, IQearney. La investigación será más segara que quedáíido- Evidentemente- -y Hawson Haig encendió nie aquí... Ante la mesa en ne estallan pasó íma sombra. otro pitifllo- Que contenia datos valiosos para tana pista segura lo demuestran los pasos que han Kearaey levantó la vi. sta sobresaltado, y se en-