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ders del F r e n t e de la L i b e r t a d los comerciantes judíos y los socialistas significados. En conjunto, no pasan de S. ooo. Conviene no creer que esta emigración vaya a revestir el aspecto del éxodo clásico con troikas, carretas, mujeres cargadas, etc. Nada de eso. No son fugitivos. Desde Sarrebruck se ¡lega fácilmente a la frontera francesa en bicicleta. Las gentes acomodadas vendrán en su automóvil y tendrán libertad absoluta para dirigirse a París, en donde- -créamelo usted- -sus capitales les aguardan desde hace tiempo. Pero la mayoría vendrán en tren, sin que nadie les moleste. -i Como cualquier otro viajero, de E u r o pa Central, provisto de su pasaporte? -Exactamente. Diariamente penetran en Francia, por nuestra frontera del Este, unos 20.000 extranjeros. E s preciso, pues, encauzar a los sarreses para que se beneficien del régimen especial previsto para ellos. Este es el papel del control fronterizo y de los centros de acogida ¿Dónde funcionan estos centros? -En el Moscla, en Tctcrsclien, en Sarreguimes, Bouzonvi le, Forbacli. En todos estos sitios, los refugiados serán recibidos, cobijados y alimentados, previa su identificación. É l sistema es bien sencillo. E l pasaporte de los refugiados está visado por nuestro cónsul en Sarrebruck. El refugiado llega y se dirige al centro, en el que le hacen tres ejemplares de una ficha rosa de identidad. N o hace falta fotografía; basta con solo las huellas digitales. Un ejemplar queda en el fichero central instalado en Metz. Otro se envía a los servicios centrales de París y el tercero está destinado al prefecto del departamento de llegada. Cada refugiado irá provisto de un pase especial de color verde. ¿H a b r á entonces departamentos de llegada -Es natural que los refugiados sarreses hubiesen querido instalarse con preferencia en las proximidades de su frontera, en aquellos departamentos franceses en los que se habla mejor su idioma natal. Mas no podríamos autorizarlo. El ministerio del Interior cuenta con 5.000 refugiados diversos. Son más de los Itie pueden albergar Al sacia y Lorena. La crisis es. muy dura en estas regiones. H a y que contar con 3.000 sarreses naturalizados franceses que tendrán perfectísimo derecho, como nosotros mismos, a instalarse donde mejor les plazca. Añádanse a éstos otros 3.000 alsacia- nos habitantes del Sarre que, en 1919, se encontraron reintegrados a su nacionalidad francesa y que preferirán, sin duda alguna, las alcaldías de Colmar, Estrasburgo o Mulhouse a la administración hitleriana; y, finalmente, unos 3.000 obreros mineros sarreses, pero que dieron pruebas de adhesión a sus patronos franceses. También éstos gozarán de preferencia. ¿N o es justo que así sea? Corresponde, pues, a los refugiados d i v e r s o s cuyo número exacto se desconoce, y especialmente a los refugiados políticos, aceptar una residencia alejada en los departamentos del interior. ¿Adonde serán conducidos esos refugiados? -Un estudio detenido- -sigue diciendo mi interlocutor- -nos ha permitido establecer- las posibilidades receptivas de las diversas regiones írance. sas. Los revolucionarios españoles están repartidos al norte del Loira. Nuestros nuevos huéspedes tendrán que ir, por consiguiente, hacia el sur. El alto Carona y los departamentos limítrofes pueden absorber unos 5.000 emigrados. ¿Que vienen 10.000? Tanto la región de Burdeos como la de Toulouse pueden recibirlos. Y si pasan de este número, la administración recurrirá a las regiones de Nantes y de Gap. Y aquí viene mi pregunta principal, la que palpita en los labio. s de todo el m u n d o ¿Quién subvendrá a sus necesidades? ¿Cómo van a colocarse de cinco a veinte mil obreros nuevos en el mercado nacional de trabajo? -El ministerio del Interior ha solicitado, para estos gastos, la concesión de un anticipo reintegrable. Durante quince días, los emigrados percibirán una indemnización por J a r o forzoso. Transcurrido este tiempo, el ministerio de Trabajo se ocupará de ellos y los clasificará por categorías de trabajadores. Se repartirán, naturalmente, en aquellos departamentos menos afectados por el paro. Y si, por fin, no puede procurárseles ningún trabajo, la administración ayudará a los refugiados que quieran cruzar los mares hacia las colonias francesas o Palestina. Mas es posible que los revolucionarios pacíficos, amantes del trabajoregular y del buen vino del Mosela; se den por satisfechos con ayudar a nuestros mineros a limpiar las canteras de Carmeaux o podar las vides del Languedoc- -G orffM Theys. Copyright Agence Litteraire Interruitionale.