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DESPUÉS DEL PLEBISCITO Por GEORGES THEYS H E aquí una cuestión de más que vibrante actualidad: ¿a cuántos emigrados sarreses vamos a dar albergue en nuestro país? ¿De qué forma? ¿Qué vamos a hacer con ellos? No es previsión lo que la administración francesa necesita, sino imaginación. El hombre con quien me entrevisto es de corta estatura, pero todo nervio y de una extraordinaria sagacidad. Hace muy poco tiempo que está en la metrópoli e hizo su carrera en las colonias. ¿U n éxodo de población? Sabe perfectamente de lo que se trata. De su actividad en los territorios lejanos, en los que el administrador decide, corta o pasa de largo con entera libertad, conserva un espíritu decidido, aventurero inclusive, tan poco común en las administraciones centrales. Me doy cuenta a su lado de que le gusta el obstáculo. 30.000, 50.000, 100.000 emigrados sarreses no son número suficiente para intimidarle. ¿100.000 emigrados sarreses? -pergunto. -Sería la séptima parte de la población total del Sarre. i Hay que asegurarse! Hasta en- ¿Quiénes son los que abandonarán el las decisiones de Ginebra se ha mezclado un Sarre? poco de fiebre, lo mismo en las deliberacio- -Los jefes políticos que se creen comprones que en los pronósticos administrativos. metidos, tales como M a x B r a u m y los 50.000 refugiados, decía un prefecto fronterizo, i 100.000 afirmaba un alto funcionario del Quai d Orsay! Era, pues, preciso concebir una organización, de control y de acogida, lo suficientemente amplia y elástica para evitar imprevisiones. ¿Qué era lo previsto? -Un denso cordón de control en la frontera sarresa, un refuerzo en la policía civil, aduanas y guardería móvil en el Mosela y el Bajo- Rhin, y una serie de centros de enlace y mando Preveíamos incluso la aplicación del mismo régimen militar de los refugiados alemanes que huían del régimen hitleriano, en. el caso de que los sarreses afluyesen en masa. Todas estas precauciones están ya tomadas. Con las fuerzas internacionales, llegaron para los sarreses la tranquilidad y la seguridad, y no es ya de temer el éxodo en masa. Las fuerzas de policía extranjera que permanecerán en el Sarre hasta el mes de marzo cuidarán de que la emigración sea progr si va, apacible y llena de reflexión. 120.000 kilómetros cuadrados de superficie. Francia acaba de liquidar por entero la hipoteca del tratado de Londres con la doble cesión de los territorios del centro africano y de Somalia de los que nos hablan los acuerdos. Conclusión. Estos son los hechos. Todo lo demás es literatura. Acabamos de liquidar con los italianos asuntos muy viejos que envenenaban nuestras relaciones, y ponemos en su punto lo que ya debía estar resuelto desde 1919. Sin embargo, no son solamente los franceses los únicos que han t a r d a d o los últimos acuerdos angloitalianos. datan, vuelvo a repetirlo, de julio de 1934. Permítaseme añadir, para terminar, que a todas esas concesiones hay que sumar la realizada al norte de Obock y, sobre todo, la transferencia a Italia de 7.000 acciones del capital del ferrocarril francés, con lo que a q u é lia refuerza notablemente su posición en las puertas de Etiopía. Cierto que Etiopía es un estado independiente, un miembro de la S. de N. pero no debemos olvidar tampoco quetodavía es un país extraño a la técnica occidental. Esta técnica ha de introducirse naturalmente por medios pacíficos, e Italia puede creerse de acuerdo con Inglaterra y con. nosotros, especialmente calificada para desempeñar el papel de ingeniero- consejero. Los italianos no caben en su país; pueden hallar en las elevadas planicies abisinias una zonade población. P o r otra parte, las amenazas económicas del Japón son lo bastante precisas sobre este punto de África pr. ra que Europa abrigue interés en tener alli- -en la persona de Italia- -un guardián fuerte y alerta. -Fierre Dominigue. Copyright Agence LUteraíre InternationeleJ L