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LOS ACUERDOS FRANCO ITALIANOS EN ÁFRICA Lo q u e F r a n c i a c e d e a I t a l i a Por PIERRE DOMINIQUE creer que la amplitud de las concesiones no pase de cien kilómetros. Sin embargo, si se ha trazado una línea recta, paralela a la frontera actual, el Tibesti quedará amputado, y el Tibesti es la cuenca que, al Norte, defiende al Tchad. ¿Se ha establecido, por el contrario, una línea fronteriza más recortada, dejando en nuestras manos todo el bloque montañoso? Esto es lo que queda por ver, y ya sabremos mañana si se ha tenido en cuenta este punto de vista táctico- y político a la vez- -y si no se han olvidado los puntos de aguada y las rutas de las caravanas o cualiLa cuestión tunecina. quier otro aspecto que presente la cesión. Pero, en cualquier caso, precisemos bien P o r otra parte, Italia acepta la abolición de que Italia se presentó ante nosotros, sobre el los privilegios de que gozaban hasta ahora los terreno africano, en situación de peticionaitalianos de la Regencia y que eran demasiaria, con el tratado de Londres en la mano. do exagerados. Se han previsto etapas prudenciales que comprenden las necesarias facilidades de naturalización. Y, dentro de trein- El T r a t a d o de Londres. ta años, todos los hijos de padres italianos cesarán, en su mayoría, de tener esta nacioEl artículo 13 del tratado de Londres dice nalidad. Gran ventaja para nosotros, tanto a s í En el caso en que Francia y la Gran m á s considerable cuanto que, como desde 1926 Bretaña aumenten sus dominios coloniales en Jiasta 1931 hemos ganado mucho terreno, se- África a expensas de Alemania, estas dos poremos en adelante los dueños de la situación. tencias reconocen que, en principio, Italia tieEn 1926 los colonos italianos eran mayoría; ne derecho a reclamar algunas compensacio- en 1931 había 91.427 franceses por 91.178 ita- nes equitativas, especialmente en el reglamenlianos. Cabe pensar, por consiguiente, que en to en su favor de las cuestiones que afectan adelante, merced al acuerdo, los italianos no a las fronteras dé las colonias italianas de la esperarán ya treinta años para n a t u r a l i z a r s e Eritrea, de Somalia y de Libia, y de las co que las escuelas italianas se cerrarán poco a lonias vecinas de Francia y de Gran Bretaña poco y que el elemento francés o afrancesaAhora bien; en 1919 las colonias alemanas d o aumentará con la rapidez suficiente para se colocaron bajo el dominio inglés (Tanganyque, de aquí a unos años, el problema italiaka, Sudeste Africano, Nueva Guinea, Archino se haya liquidado totalmente. El problepiélago Bismarck) y bajo el francés (Cam a árabe será entonces mucho más fácil de merón, Togoland) Italia tenía por conresolver. siguiente, motivos para pedir compensaciones equitativas Estas compensaciones fueron, por parte de S- ü rectificación de fronteras. Inglaterra, las siguientes: 1. E l Djoubaland (en la frontera de la SoN o puede decirse, por lo tanto, que ni los italianos ni franceses hayamos cedido eii es- malia Italiana) cedido en 1924. ta cuestión. E l acuerdo pone punto final a 2. E l oasis de Djeraboud, cerca de Cireuna querella entablada hace más de 50 a ñ o s naica, importante estación de aprovisonamieneso es todo. Y puede creerse que en la reso- to de caravanas, cedido en 1925. lución no hay ni beneficiado ni perjudicado. 3. L a mitad occidental del territorio de Queda aún por liquidar la rectificación de las El Aouenat, bloque montañoso y oasis en el fronteras. límite de Cirenaica y del Sudán egipcio (JuAquí sería preciso razonar sobre un mapa lio de 1934) que aún no tenemos y del qi: e debemos dispoFrancia no había concedido hasta ahora, ner cuanto antes, porque, en resumidas cuentas, como compensaciones, más que dos zonas de ¿qué es lo que componen esos cien mil kiló- territorio en el límite del Sahara francés y fflietros cuadrados? Siendo el ancho de la fron- de Tripolitania, zonas que permitían unir los í e r a entre nuestros países del Tchad y de T r i- oasis de Ghadamés, Ghat y T u m m o (12 de politania de unos i.ooo kilómetros, podemos septiembre de 1919) y que sumaban unos QY a limitarme en este artículo a cotisignar los resultados prácticos del reciente convenio ítalo francés. Las noticias nos son ya conocidas. Hemos cedido a Italia cien mil kilómetros cuadrados al sur de Tripolitania y mil kilómetros c. uadrados con derecho a construir un puerto en el norte de nuestra Somalia. L a hemos concedid o además, una participación del 20 del capital del ferrocarril de Djibouti a AddisAbeba (7.000 acciones de SS. ocio) V