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LOS OPTIMISMOS DE NORMAN DAVIS Perspectivas que presentaría una competencia naval americano japonesa Por PAUL MALLON L Sr. Norman Davis, ernbajador extraordinario de los Estados Unidos en la Conferencia del Desarme, regresó hace poco a Washington. Durante las inevitables entrevistas periodísticas se ha declarado desde entonces partidario de una actitud decididamente optimista. No sólo ha dicho el Sr. Davis que no cree que se produzca la temida competencía de armamentos navales sino que ha manifestado su fe en la realización de un pacto internacional acerca de esa clase de armamentos. A pesar del calor con que el Sr. Davis ha defendido su punto de vista, no hay en las esferas oficiales de Washington quien comparta su optimismo. El ministerio de Estado no lo comparte ciertamente, y el de Marina tampoco. Quizá no resulte atrevido afirmar que tampoco lo comparten en la Casa Blanca. Por el contrario, no falta quien afirme que las declaraciones del señor Davis no son más que una manifestac ón del optimismo discreto de que deben dar pruebas los diplomáticos en estos casos. El, problema podría enunciarse en los siguientes términos: si Inglaterra y los Estados Unidos se resolvieran a prometer al Japón la completa paridad naval, a la terminación de un período convenido- -cinco o diez años, por ejemplo- -podria llegarse a un acuerdo satisfactorio. Pero ni los Estados Unidos están dispuestos a hacerlo, ni el Japón se conformaría con menos. Las autoridades norteamericanas siguen aparentemente, Convencidas de la seriedad de las intenciones japonesas. Se d ce, en efecto, que los nipones han dado a entender en repetidas ocasiones y de diversos modos que están resueltos a conseguir el derecho a la paridad naval, y que si no se les reconoce este derecho realizarán su programa, sea como sea. Cada día sé generaliza más la convicción de cjue el año 1036 señalará el punto crítico át ia historia naval de la post- guerra. Los E tista. Cuando haya expirado el tratado naval de Washington, la Unión seguirá cumpliendo el programa que se ha propuesto; construyendo nuevas unidades o reemplazando las anticuadas, a medida que lo considere necesario. La pugna de armamentos será iniciada, según dicen, por el Japón. En el momento en que el Imperio del Sol Naciente construya una unidad que desbarate la proporción de 5- 5- 3, establecida para I n glaterra, los Estados Unidos y el Japón, respectivamente, se habrá dado comienzo a la competencia. En ese caso lo más probable será que el Poder Ejecutivo norteamericano solicite la oportuna autorización parlamentaria para construir las unidades querestablezca aquella proporción, Con motivo de las declaraciones hechaspor el Sr. Davis, circula en Washington una versión que aunque no se cons dera digna de mayor crédito no deja de ser interesante. Se dice, en efecto, que los delegados japoneses a las conversaciones preliminares de Londres, dieron la impresión, al marcharse de Inglaterra, de estar dispuestos a aceptar cualquier acuerdo que se propusiera, con el fin de poner a salvo su prestigio en Tokio. Uno de estos proyectados convenios sería, de creerse la versión querecogemos, que cada una de las grandes potencias navales se comprometiera a anunciar por adelantado su programa de constracciones correspondiente a un período dado, y se obligara a no alterarlo sin avisoprevio. El programa estaría basado en la proporción S- 5- 3, y se concedería al Japón el derecho teórico de la paridad naval, siempreque se comprometiera privadamente a no llevarlo a la práctica. Nada, empero, párece confirmar esta versión, á pesar de queprocede de un Origen generalmente iidedigno. -Paul Mallon. Washington, enero 1935. E s t a d o s U n i d o s se juzgan ajenos a la intenDerechos ción de provocar una competencia a r m a m e n- por North reservados para BLANCO T NEGRO American Newspaper Alliance.