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AÑEJAS y NUEVAS TEORÍAS El papel del dinero en la obra de la p r o d u c c i ó n Por j CONDE DE ROSALEDA i ON un título sugestivo y halagador se publicó no hace mucho en un gran diario, por un demócrata cristiano avanzado, un artículo en el que se condenaba, a vuelta de falsos argumentos, el interés del capital y del dinero entregado a préstamo. Yo no sé ciertamente qué es lo que opinará el autor del artículo en cuestión acerca de la tan cacareada plus valía de Marx... ya que se mantenga al menos el fundamental derecho de propiedad Pero como estos halagos, conscientes o inconscientes, hechos al socialismo (en lo que éste tiene de erróneo) nos parecen tan perjudiciales y condenables como los que se hacen al capitalismo (en lo que tiene de abusivo y de explotador) trataremos por nuestra parte de hacer resaltar aquí el papel del dinero en la obra de la producción moderna para que nadie se llame a engaño en punto de tal trascendencia. Parece ser cierto que el doctor escolástico Santo Tomás, como dice el articulista (en esto sigue el ilustre doctor la tradición) condenó el préstamo a interés o con interés conforme a aquello que se decía: nammus nojt facit nummus; los dineros no producen o paren dineros. Sin embargo, Santo Tomás no conoció (ni los que le precedieron, y muchos de los que le siguieron y siguen en este punder adquisitivo de los mismos mermaría y el tipc medio de vida decaería notablemente. La solución más sabia es acometer el protienia de frente y sin tapujos. Considerar el pequeño resurgimiento actual como la llegada de as vacas gordas es una locura. Recordemos que nos es esta la primera vez que o c i r r é una depresión semejante. Nos olvidamos de que las guerras napoleónicas fueron seguiaas de ut; a crisis extensa y del peor orden, una crisis que afectó en grados diversos a todas las naciones beligerantes, y no fué hasta 1840- -2 años después de que la Batalla de Waterloo ciiívolviera la paz al mundo- -cuando empezó a notarse un resurgimiento real. Hoy embarga a Europa entera un ambiente de temores que hace a las naciones sospechosas unas de otras. Los Estados Unidos no han dado con la clave de su política económica. ¿Qué hará Roosevelt? ¿Bajará las tarifas o desvalorizará el dólar? Vivimos en i; n mundo de incertidumbres y desconfianza to tampoco) el papel del dinero en la obra de la producción moderna, ni la necesidad universal del préstamo y del capital para impulsarla y beneficiarla en nuestros días Una guinea decía Bentham, es tan impotente para producir otra guinea como para engendrar un carnero o una oveja. Pero, añadía, no sin cierta razón: con una guinea recibida a préstamo podéis comprar un carnero y dos ovejas, que, abandonadas a sí mismas, producirán acaso, en doce meses, dos o tres crías. Ellas os reembolsarán la guinea y os darán un superávit que es el interés Hoy, continúa el autor del artículo que nos ocupa, comentando el argumento, no se da economista que no sonría al oír ese razonar simplón del Liberalismo económico A Bentham, dice, se le pasó por alto la observación sencilla de que, no un carnero y dos ovejas, sino cientos de unos y otras no producen nada sin los cuidados y la intervención inteligente del hombre Pero... a su vez añadiremos nosotros: ¿Y no se le ha pasado por alto al aguerrido demócrata que, con los cuidados y todo y la intervención inteligente del hombre, los carneros y las ovejas adquiridas merced al préstamo, y sólo a él, no sólo pueden rescatar y rescatan las guineas primero, y el trabajo del prestatamutua, y hasta que no desaparezcan esas incertidumbres y esa desconfianza, no puede haber esperanzas de retorno a una prosperidad más o menos permanente. La única política posible para el comerciante, hasta que el mundo entre en un período de normalidad es, por consiguiente, una política de prudencia. Entre tanto todos nuestros empeños y los de nuestros gobiernos han de dirigirse necesariamente hacia la consecución de acuerdos internacionales, de tratados comerciales y de estabilización de las monedas. La política y su especial psicología han sído los mayores enemigos del resurgimiento mundial, pero de enemigos podrían convertirse en inapreciables aliados si las naciones rivales consiguen ponerse de acuerdo y limar las asperezas que las dividen entre sí. -Sir Herbert Lawrence, G. C. H. Cophyrlght London International Press.