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presencia de un acercamiento franco- ruso, que debía terminar necesariamente por una liaison estretíha Le felicito de esta coincidencia. VV francamente, no veo cómo podría continuar nuestra alianza. Yo, por mi pai te, preferiría que se deslindaran los campos y que ustedes se proclamaran abiertamente amigos y aliados de la Alemania bitlerista. Tampoco en caso de su defección vamos a carecer de amigos, mientras que ttstedes completarán su aislamiento. ¿Se entenderán franceses e i n g l e s e s? Y ahora escuchemos una conversación de este mismo Jean, francés, con su amigo inglés, John. JEAN. -Vamos a ver, ¿por qué no quieren ustedes escuchar, ima vez, pí r lo menos, la voz de la lógica? Giprtaraente, tengo que reconocer que en estos últimos tiempos han nealizado ttstedes un importante progreso. Su genmanofilia ha disminuido, a- fortunadamente y ya no miran los asuntos bajo un aspecto tan falso, conib antes. Ya se han dado cuenta de que el aislamiento espléndido ha llegado a spr peligroso. También han comprendido que los alemanes no siempre piensan en la paz ni en el bien de la humanidad, sino en sus rencores, en su deseo de desquite. Pues, si es así- -y realmente lo es- ¿por qué no llegan ustedes hasta las últimas consecuencias? ¿Por qué no firman una alianza militar con los paí. SCST- -con Francia sobre todo- -que únicamente quieren conservar la paz? JOHN. -Mire usted, amigo, yo podría invocar motivos que serían líennosos eufemismos, pero esta vez prefiero hablarle sinceramente. En efecto, sabemos que Alemania guarda sus reíacores y anhelos y que no se MUSSOWNI T LAVAL SE ABRAZAN POR ENCIMA DiB HITLEE, (De he Petite Gironde, Burdeos) nada su alianza con Francia, y que ésta sigue siendo la base de su política exterior, i Cualquiera lo diria 1 Se necesita mucha imaginación para no darse cuenta de la evidencia, tan triste para nuestros dos pueblos. Y la evidencia es que ustedes se han distanciado de nosotros para entregarse por completo a la nueva amistad com el Reich. JAÍÍUSZ- ¿Hemos sido nosotros los que nos hornos distanciado de ustedes, d ha Ocurrido todo, lo contrario? ¿Quién ha firmado el Pacto de los Cuatro, a pesar de nuestras reiteradas protestas? ¿Quién ha estrechado la amistad con Rusia, nuestra peligrosa vecina? ¿Quién ha actuado en la dipibmacia sin escuchar nunca nuestra opinión? Parece que ustedes habían olvidado que Polonia es. un gran país, con treinta y tres millones de habitantes y que en Europa no se puede hacer nada en contra de. nuestra voluntad. Estamos dispuestos a continuar la alianza con Francia, pero es indispensable que lo podamos hacer como Estado, con igualdad de derechos y prerrogativas. jEANi- -Me estremezco al oírle. Habla usted lo mismo que los periódicos de Berlín. Vea tisted lo que dice e ¡órgano del mismo Hitler, el Voelkischer Beobachter, con ocasión del viaje de Goering a Varsovia: Con el acuerdo germano- polaco en el bolsillo- T- escribe los representantes de Polonia han podido ir tranquilamente a París y liberarse de la tutela francesa, que hal) ía ilegjido a ser ca ia día más insoportable para el sentimiento de independencia del pueblo polaco. La Germania afirma, por su parte, que en 1933 la diplomacia polaca ha tenido que comprobar que catorce años de alianza polaco- francesa se traducían poi- el balance ptiraniente negativo. Además, se encontraba en GOfcSKING, MOKTKKO MATOH. T VSU RKICH. (I) e Berlín)