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DOÜGUAS, EXTEB fiAOCEr. RODRIGO Y BOAKDMASÍ, K- í I O S ESTUDIO OK I V se distinguió en sus primeros tiempos, y Los tres inosqueteros. Como había sido d Artagnan uno de sus ídolos predilectos desde pequeño, el resultado fué una película que pasó a ser clásica. Estas majestuosas producoíones eran consideradas por los productores rivales coifio algo éxtravag: ante, de costo desmedido; sin embarg- o, alentado por su magnífico éxito financiero, Douglas siguió con sus ideas. Gida nueva película suya era un paso adelante en el arte cinematográfico. Lueg- o ino su inolvidaUe Robm. de los bos (iues. OtKis fastuosas películas que siguieron la rutilante estela de Robín Hood fueron El ladrón de Bagdad, El pirata negro. El gaucho, La máscara de hierro, La fiereciUa domada (coriMary Pickfórd) y La vuelta al mundo con Douglas Fairbanks. una narración gráfica de uno de SIKS periódicos viajes. En el verano de 1929 Douglas se llevó a Mary a dar una vuelta a! mundo- -pero no en ochenta minutos- Este viaje vino a ser casi una jira triunfal, particularmente en la China y el Japón. La acogida que les dispensó el Japón fué inenarrable; Fairbanks es singularmente popular entre los niponeses por la naturalidad y gracia con que realiza sus prodigiosas hazañas atléiticas. Mas no hubo rincón alguno en el globo, por remoto y pequeño que fuese, en que los habitantes no salieran en grandes multitudes a vitorear a los dos famosos artistas. Para muchos hombres, el dar la vuelta al mundo una vez bastaría para sosegarlos por algún tiempo. Pero para Douglas Fairbanks el viajar es sólo un acicate t ara viajar más. Así, pues, en rg. i volvió a recorrer el mundo, pero esta vez él solo. Y. en 1932 le eiT-