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dibujante que aquí logra fama, gloria, moda, no oasa de lograr además, como consec u e n c i a de ella, un aumento de dos o tres pesetas- -p o n g a m o s dos o tres duros- -en el pago de los originales, que vende, casi siempre a los periódicos, casi nunca, a particulares. Sanchís Y a g o un día partió. Argentina; después, Cuba; más tarde, por fin, Nueva York. Fué salvando, sin grandes esfuerzos, las dos o tres etapas que Van del éxito bueno al éxito exitraordinario. V e n i a t o d o s los años a su tierra- ¡oh, amor del hijo a la madrastria apática! -porque no podía j sar ningún año sin ver la luz y el suelo de su pueblo n a t a l Pasaba un par de meses de descanso- -oculto, exiliadamente- -y volvía a trabajar a la otra orilla, más allá del océano. Y al fin, al cabo ¿de cuánto? de doce, de quince años, aparece t n Madrid el dibujante. ¿Qué hizo en este tiempo? Triunfar, ya lo hemos dicho. Pero, además, m a d u r a r Aquello que aipunta, ba, granó. Aauello que iba siendo, a d q u i r i ó vigor, justeza, virtuosismo, precisión, aca J t B HAROU P A I M E B POR SAKQHIS YAGO. bamiento. Había algo más a favor de la populari- En cualquier arte es necesario madurar; dad del dibujante: cinco o seis o más car- pero en éste es más necesario porque ronteles con el retrato de Catalina Barcena, he- da en el arte de esta clase el peligro de ser chos por el carbón de Sanchís Yago, circu- adulador, de ampararse en la belleza del laron por todo Madrid, por toda España: en modelo y en lo halagador de la factura. affiches, en programas, en tarjetones de ma- Sanchís Yago por eso apretó lejos de no. El arte del dibujante, de índole propi- entregarse a la lisonja apuró las exigencias cía a la admiración de todos, unida a tal di- de su oficio. Ante los dibujos de ahora- -5io mfusión de tal retrato, era más que suficiente bres muchos de ellos, no ya de damas hermopara que la fama del autor llegara al pi- sas- -quedan como apuntes, deshechos los náculo de la popularidad- -el de ponerse dibujos aquellos de antaño. Sanchís Yago, Je moda -que trae consigo siempre la en la actualidad, es el Laszló español del gloria mundanal con la cotización inherente, lápiz y Ja sanguina. Así es la vida. Pero lo terrible es que en un pueblo no ocurran ni asi las cosas, JHanuet Abril. porque entonces es que no hay vida. El di-