Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ron conocidas por los revolucionarias, se desencadenó una campaña de terror sobre los pacíficos habitantes del territorio. Herraron nuevas turbas de bolcheviques, que paralizaron la vida de las ciudades, saquearon las haciendas, destrozaron los cultivos, se apoderaron de Helsinki y de las islas Aland, y hasta el silencio legendario del iHonasterio Valamo- -ocho sigíos de historia en d centro del lago Ladoga- fué profanado por los invasores soviéticos. La ola destructora avanzaba desde los confines de la estepa hasta el Golfo de Finlandia. Pero pronto los fineses organizaban su defensa contra los desmanes de los rojos. En el norte la Guardia Blanca resistía frente a los revolucionarios; toda la Carelia oriental se levantaba contra el Gobierno de los soviets y el grito de angustia lanzado hacia el sur desde Finlandia, él S. O. S. desesperado de todo un pueblo, era captado por las antenas de Europa. PÍM; O después el general von der Goltz, al frente de una columna ale- mana y otra sueca, atravesaba la frontera de Suecia y entraba en Finjiandia. Las áureas tonalidades de los lagos- -mezcla de plata y amatista- -brillaron como plétora de oro, bajo el fuego de la guerra. Cayeron las banderas rojas que flameaban sobre las ciípulas de los templos, y cuando las sombras de los últimos revolucionarios desaparecieron en el horizonte para sumerginse en la nodie interminable de Siberia, a sus espaldas se levantaba un nuevo Estado libre: Finlandia. Finlandia ya era una nación más en el mapa de Europa; con su Gobierno y con sus fronteras, con su bandera propia y hasta con su historia, una historia triste y sencilla, pero tan heroica, tan espiritual, que ya había de vivir para siempre unida a la tradición aldeana y renovada con la leyenda milagrosa al calor de los troncos encendidos bajo la noche de nieve: era cuando la invasión de los bolcheviques; un dí, a... Pero a Finlandia le faltaba algo para ser CONDtJCCIOIf FLUVIAI. DE MADERAS CON DESTINO A TJNA FABRICA DE PAPEL T D E OBa- XTLOSA, D E PINTCANDIA