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TAMBIÉN- QUEÍDASr AUN ESTAS S AEOLJ. S B B P t B D- E PALO QUE IXWRAEOX UNA POPÜLAÍUDAD Ú R I C A EN LOS SAIXETKS CON JdUSICA DE CHüKCA y así también es como se cayó en la cuenta de Cfue podía dotarse a la villa de tin servicio de serenos, mediante un recargo en la contribt ción por alumbrado, contriljuci 6 n que llegó a ser- -a merced de constantes alzas -de 120 reales por año. El vecindario, ante aquel impuesto, que tan céleraroente subía, andaba muy indignado con su Concejo y no perdía ocasión de zaherir a éste con letrillas irónicas, que iban y venían pfir las calles de la villa j corte más propicias, por sombrosas, a recatarse en cualquier esquinazo, si asomaban los farolillos de las rondas: Me pareeiü un algruaeil y era una dueña endueñada, ponjne está, la calle a obscuras, por gozo de enamoradas... Gas. El corregidor Pontejos- cuánto debe Madrid a este corregidor! -creyó justo, ya que el alumbrado era caro, que no fuese aquel mísero puñado de farolillos agonizantes el que alumbrara a la capital de España, y dio orden de que los 4.770 farolillos que tenía Madrid fueran substituidos por 2.410 reverberos que serían el asombro dé los madrileños, por la intensidad de sw luz, mientras se decidía si se alumbraban EN ESTE CUADRO TM! CSiMPÜZAITO e U E REPBESESTA L- A VI 1 WA PIA. ZA HK UL C 1 BEI. ES, OK. 4 S HBa- MOSAS PAROLAS VKEOOÜTAír COMO a Al XU ISA HJÍlgíMlVIBMDO lEL rROBLEMA DEL ALCMXÍRADO P ü BMCO. (Kla KOt t! CiCION I Y.