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í DEL TORvOJ. ABLEMOS (le lo le Ortega en Méjico. ro a Ortega cuando creo que lo merece, y lo- -Pues lo ocurrido, ligan lo que quie- aplaudo siempre que estimo que hay r. i ón ran las notas oficiales, es que la cosa para ello; ahora el elogio sistemático y c- xaha salido bastante desigual para el torero gerado- 3 no lo uso para Ortega ni para de Borox y que. además, él no ha tenido la nadie. culpa. Toda la razón irece que está de -Sí, pero los toreros necesitan vivir del parte de Domingo. éxito. -Evidentemente no se puede actuar con- -Del éxito verdad, pero no del fabricaéxito cuando un piíblico está decidido a re- do, que a la larga, no les sirve para nada. ventar a un torero, y eso es lo que dicen que Y Ortega tiene suficiente valía para no neha ocurrido. cesitar de esas cosas que no engañan a na- -Así es. Allí se ha planteado un pleito... die. En suma, que en lo ocurrido en Méjico está toda la razón de parte de Ortega, y yo- ¿Otro pleito en Méjico? -O lo que sea sobre una injusta compe- lo declaro así con muchísimo gusto, y la tencia entre Balderas y Ortega y una parte prueba está en que algunos periódicos de ruidosa del público se ha puesto al lado del Méjico se ponen también del lado de Ormejicano y en contra de Ortega, y desde tega. ¿Y qué hay de Vista Alegre? ese momento el torero español ha actuado- -Pues ya ves: excelentes popósitos. siempre coaccionado, y así no es posible. -Pero, hombre; esa competencia es ab- Una empresa rumbosa; buenas corridas; toreros de categoría. Todo esto nos promesurda. -Naturalmente. Algunos mejicanos po- ten. La chata que vuelve por su antigua capodrán competir dignamente con Ortega, pe- tegoría. ro Balderas... -Sí, pero muy antigua. -Es que allá dicen que Domingo perju- -Claro- De aquellos tiempos en que la dicó a Balderas en España. Susana iba a los toros de Garabancliel y- -De eso no sé nada; pero sí puedo afir- se metía después en la cama porque, indumar que ningún torero mejicano, absoluta- dablemente, en aquellos tiempos un viaje mente ninguno, puede quejarse del público a Vista Aleegre era una palizay de la crítica de España. -Pues en eso no han variado los tiempos, porque todavía... Ni de las empresas. -Ya se arreglará eso también. Ahora va- Tampoco; muchos de ellos han tenido un trato de favor, que merecían y los elo- a ser im viaje de recreo. gios para los triunfadores no los han escati- ¿Y del reglamento? mado los críticos, ni los aplausos el público. -Eso está en el telar. Ya hablaremos Qué hablen, si quieren Armillita, Garza, El otro día. Soldado, Ricardo Torres... -Es cierto. Por eso no es justo lo que se Envío a Méjico. ha hecho con Ortega. El público de Méjico (La popular, simpática y bien acreditada ha debido tener para ese torero la misma actitud de justicia que el pviblico español revista Toros y Departes, que se publica en Méjico, ha tenido la liondad de publicar en ha observado con los mejicanos. su ntimero del pasado 8 de enero, un ar- -Claro que no se trata de todo el público. tículo mío. -Verdad. Tal vez sea una minoría apaYo agradezco profundamente el honor que sionada, pero lo suficientemente fuerte para los hacer un gran daño a un torero que no lo me han concedido aquisimpáticos compañeros mejiamos. Quede consignado: pero permerece. mítanme hacer resaltar una omisión que en- -Sabes que te encuentro ahora orteguis ta. cuentro, y que espero subsanarán si én otra Y eso que algunos dicen... bcasión me honran con su atención. Al ar- -Sí, ya lo sé; pero no es verdad. Me tículo le falta una línea, una sola línea deencuentras ahora, como siempre, al lado bajo de la firma. Esta: de lo que yo creo justo, y en este caso creo (De BLANCO Y NEGRO, de Madrid) que la justicia está en defender a Ortega. Yo no isoy incondicional de ningún torero, Con esto, el alto favor que me han otorgado, y mucho menos formaré jamás en esos co- hubiera sido completo. ros de cultivadores del elogio desorbitado, Manuel J everfe. que perjudica más que beneficia. Yo censu- H