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t m; W) íW í, EL METROPOLITANO DE MADRID ción que ha tenido entre los madrileños? L a Compañía se propone ir extendiendo su red, y cuenta, en primer término, cun. st r u i r en breve la línea de los barrios Paj e s cuyo trazado es Sol- Plaza de I v a p i é s Cjlorieta de Embajadores. S u longitud será ie 1,5 kilómetros, y tendrá las tres estacÍLines que corresponden a ios lugares que se acallan de mencionar. P e r m i t i r á a l o s- v e cir. os de la glorieta de Embajadores tr; isladarse en dos minute. s a la P u e r t a del So! y si se recuerda las dificultade. s que hoy existen p a r a realizar este recorrido, debido a! a topografía del terreno, con sus cailes angostas de fuertes pendientes, se comprende que esta línea de! Metropolitano va a causar una verdadera revolución en ios t r a s portes de los populosos y castizos Ix- irrios Ij. ai- os, impídsando en ellos el desarrolio de la edificación y dándoles nueva vicia al enlazarlos así a la red actual del ferrocarril subterráneo. I comieiizo de las ol) ras se halla a falta de ultimar las autorizaciones oficiales y de conocer ia decisión que se adopte en las nuevas bases de trabajo, pendientes de la resolución del ministerio de T r a b a j o que seguramente otorgará nuevas mejoras al persona! sin comprometer el porvenir de ia Compañía. Como complemento de esta línea de los b a n i o s bajos, se proyecta más adelante el prolongarla por su extremo S u r haci. -t la zona industrial de las Delicias, y por su e x t r e m o Norte, des ie So! por- ia plaza del Callao, de España y Pozas, hacia la Ciudad Universitaria, constituyendo así, en su totalidad, una g r a n línea Xorte- Sur, que cruzará Madrid por la Puertíi del Sol. Además de estos proyectos, existen los de construir ¡a línea de ios bulevares. k prolongar hasta la Prosperidad la actual linea de la Guindalera, etc. D e desear es que todos estos planes se realicen y la red metropolitana vaya ampliándose con el mismo ritmo que hasta a h o ra, p a r a que M a d r i d pueda seguir la ley de p r o g r e s o y crecimiento que lógicamente corresponde a la capital de España. nRJD puede u f a n a r s e de ser en eí inundo! a i) rimera población de nicíios de un de habitantes que iiistaió un ferrocarril metropolitano. F u é en el a ñ o 1919, y comenzó con una línea de cuatro kilómetros, desde C u a t r o Caminos a Sol, que en su primer afio t r a n s p o r t ó poco m á s de dos millones de viajeros. Desde entonces lia ido ampliando su red, primero hasta Atocha y Valiccas, lueg: a entas, y Estación del N o r e y, por último, el a ñ o pasado, a la (iuindalcra, a través de la caüe de T o r r i j o s sumando hoy su red 2 C kilómetros de extensión. Cada una de las barriadas servidas por el M e t r o suele acoger con tal entusiasmo el nuevo medio de locomoción, que tan pronto como se ha establecido se áupiica con creces e: n ú m e r o de viajeros que diariamente se nnieven en la zona afectada, y olio obedece al fenómeno tan conoci -lo de Cjue la facilidad en las commiicaciones estimula el tráfico en proporciones insospechadas. P o r eso fracasaron en sus tristes p r e sa? ios los nesinnstas jue en 19 19 a u g u r a ban que Madrid no tenía vida bastante para sostener un metropolitano. 1. a utilidad del Metropolitano es e n o r m e no sólo por las facilidades que proporciona para el transporte de ios viajeros, sino por la riqueza que crea y moviliza: son, er. efecto, los jornales y materiales invertidos en su construcción, los numerosos agentes que su expkjtación requiere, el desarrollo que a su a m p a r o a d q u i e r e- l a población, fomentántlose a. sí la edihcación e incrementando el valor de los solares, de cuya plus valía goza el Ayuntamiento, etc. etc. Y junto a estas ventajas materiales que se pueden cifrar en pesetas, h a y otras de orden m á s elevado, pues afectan a la salubridad e h i giene de la pob. lación al permitir que los vecinos puedan huir de las antihigiénicas viviendas del centro de la población en busca de ca. sas ale. a: res y soleadas, -lejo. s del barullo insufril le de las grandes urbes. E n el a ñ o iiltimo, el Metropolitano h a t r a n s p o r t a d o l ó o millones de viajeros. ¿Q u é mayor elogio puede hacerse de la acepta- M