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J K T) i A S, A K T I- S. 1 1 A S ORIGEN DEL USO DEL TE EN E JAPÓN L E N cualquier lugar, a cualquier hora que os presentéis en un lugar del archipiélago japonés, la cortesía de sus moradores acudirá a ofreceros una taza de té. Desde los tiempos más remotos, sumidos en las nebulosidades de la historia, se ha rendido en el Japón un culto refinado y entusiasta a esta aromática bebida. Este culto tiene su origen en la religión budista, y su historia- -el prior de un convento, ignorante de las virtudes que encerraban unas hojas que, al ser sumergidas en agua hirviendo, esparcieron por el ambiente sagrado un delicioso aroma, que lo impregnó de hondo misticismo, estrechamente unido a su perfume- -es la que sigue: En lejanos días llegó al templo de Mugu ridó, en Udchi, pueblecillo situado entre Kyoto y Nara, un humilde tabiso (monje peregrino) Rendido venia de cansancio, y pidió asilo para pasar la noche. El oshosan (prior del templo) le acc ió amablemente y ordenó al criado que le diera de cenar y le preparase buena habitación. A la mañana siguiente el monje peregrino, agradecido a las atenciones de su hués- ped, quiso, antes de marcharse, demostrari. su reconocimiento y le entregó, como obsequio, tres raras semilla Granos son éstos- -le dijo- -de un arbusto muy del agrado de Kwannon tíos; istu, diosa de la Misericordia. Cuando lo que de estas simientes nazca y crezca, bríndaselo. que tu ofrenda será muy grata a la diosa. Y dicho esto partió. Quedóse el oshosan con las semillas en la mano pensando ya en cuan maravillosas serían las flores de que se cubriría la desconocida planta o qué rara virtud poseería para de tal modo ser agradable a Kwannon Bosastu; y acto seguido las mandó sembrar. Germinaron las simientes y al siguiente año echaron tiernos brotes, que poco a poco fueron creciendo, desplegando sus ramas en todas direcciones, ensanchándose, redondeándose, sin adquirir gran altura. Tanto el prior como los demás monjes preguntábanse, contemplando la nueva planta, cómo se llamaría, pues ni aun su nombre les era conocido, por no haberla visto nadie anteriormente, y con natural impaciencia, avivadn por la curiosidad, esperaban que floreciese y que se llenasen sus ramas de hermosas EN CUJILQUIER LUGAR, A CUALQUIER HORA QUE OS PRESENTÉIS EN UN HOGAR JAPONES, LA CORTESÍA DI SUS MORADORES ACUDIRÁ A OITRECEROS UNA TAZA DB TE