Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
EL KOMBBE QUE CAPTABA EX. GULF- STREAM ¿1 -Y A MI ¿QUE SUERTE M E RESERVA USTED, DON AGUSTÍN? concebir de sus aptitudes, no tardará usted en colaborar con su ex profesor, el excelente iGirol, que estará satisfechísimo de verse jnnto a su antiguo y querido discípulo... Usted, señor Aubry, es pintor de mérito y además sabe modelar como un escultor decorador. Me lo dijo la señorita Juanita cuando en casa de su padre, en la Martinica, ríie enteró de su propósito, haciendo el más caluroso elogio de usted... Santiago apretó los puños, Juanita se ruborizó y el mejica- no, como si no advirtiese nada, siguió hablando: -Precisamente necesito un artista para terminar ciertos trabajos en mi salón del trono, que es reproducción fidelísima del que mis abuelos tenían en Tenochtitlán, la ciudad que los españoles llamaron Méjico y destruyeron furiosamente. Le ofrezco el cargo de director de esos trabajos. El arte azteca es suntuoso, sublime; los europeos no lo conocen; a usted le gustará. Ha de trabajar usted a mis órdenes, en colabora- ción con mi amigo Cohuatl, gran maestre de mis templos... Más adelante, cuando me hayan dado ustedes pruebas de su valer, adoptaré las determinaciones que me parezcan convenientes. Los dos franceses se consultan con la mirada, -pero no parece que don Agustín espere una respuesta. Les saluda con un ademán y hace una reverencia a Juanita. Cohuatl se ha adelantado; ábrese la puerta de bronce, descubriendo la sala de las serpientes y los doce guardias con las armas al hombro... Ha terminado la audiencia; el Señor se va... Entonces, audazmente, Juanita se le acerca, y con su clara voz, que- suena de un modo extra- ño bajo la bóveda de la rotonda, pregunta: -Y a mí, ¿qué suerte me reserva usted, don Agustín? El mejicano se vuelve, brilla en sus ojos un relámpago de codicia; su mirada quema a la muchacha, que retrocede acobar-