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L A M IT J E li y LA CASA jer, que sirve de juguete a fas niñas por ésta, más exacta: Figurilla de mujer que Pero no as fácil destruir un tópico. De- sirve de idolillo a las mujeres cir de una mujer, en tono de alabanza, pa rece una iusílcsa indica ya cierto nivel Loreto, la trabajadora. cultural. Como decir parece una húngara (Entre Se pide la medalla del Trabajo para Lorenosotros, los húng- aros reto Prado. (Y para puedcti ser t o d a v í a Chicote, por supuesto; únic. nnente los gitanos pero esto ya no es de de l Jun, ría. Húng- ara: nuestra incumbencia. njitjer víestida de haNo faltará quien se rapos, cuando los típima r a v i l l e pero ¿es cos trajes h ú n g a r o s que una actriz trabason, por el contrario, j a? Porque hay quien con los c h a r r o s l o s se figura que, de cancharro, s. los más ricos dilejas adentro, el teaque hriv. tro es una esi eicie de baile de máscaras conTópico indestructitinuo. (Sin el aburrible: las muñecas son miento, claro está. un juguete. Un juguete p; ira niñas chicas. Pongamos la jorna ¿i- utonces, a las inda media de una actriz fantas Beatriz y Crisesp. Mñola a las tres de tina les han obsequiala fardé, ensayo. A las, do ahora en Barcelona seis, apenas terminado con un juguete, como el e- n, sayo. función. Cesi fueran peíiueñas? nar aprisa v corriendo, con frecuencia en Y todos sabemos que el mismo c a n i a r i n a guien no convienen cuartucho raras veces ya las muñecas es preprcivisto de v e n t i l a cisamente a las peques. ción. Luego, función. Ya no hay niña que Salida del teatro, de se divierta jugando a aquel ambiente irreslas mamas como ya pirable (esto, aun en no hay niño que se enios mejores y más motretenga con una caja LORETO PfíADí dernos) a la xnia o de soldados. Creer que un objeto de trapo o de biscuit una y media de la madrugada... meu. ís en es un ser viviente, y, como a tal, vestirlo, vísperas de estrene que lunica faltan uno o desnudarlo y cantarle la nana, hace falta varios ensayos después de la función de ¡a para ello una dosis de idealismo de que ca- noche. Queda libre la mañana, es cierto; recen en absoluto las niñas de hoy. Pero la pero no es cosa de madru. gar trasnochando. dosis de idealismo viene a ser sieni- pre la Y a alguna hora hay que aprenderse los pamisma en el mundo. Cambia de cultivado- peles, leer obras, conferenciar con. modistos, ras esto es todo. Y así, las muñecas aban- etcétera... Sin contar que eso de ia semana donadas por las niñas han sido recogidas por de trabajo ininterrumpido, los Soviets lo delas mayores. Y no hablemos de esos muñe- ben de haber aprendido en el teatro: ahora cos extraños y equívocos que ocupaban el que en el teatro no hay hirnos, y los días de centro del diván unos años atrás. No, la mu- tiesta señálanse generalmente por una fun- ñeca, la verdadera muñeca de ojos ingenuos ción más: la de las cuatro de la tarde. es la que hoy triunfa. No se la regaléis a Loreto Prado, que en toda su vida no ha una niña, porque eso ya no le divierte; pero, sabido lo que era descansar, y cuyo arte, ¿qué muchacha, qué mujer no ha saltado de popular y sano, constituye desde muchos gozo al recibir tal obsequio? años el mejor, descanso de los que trabaian, Los dueños de rifas popularos, grandes merece, no tanto como cualquier trabajador, psicólogos del corazón femenino, no vaci- sino mejor Que mngiino, esa medalla que lan: los grandes premios son siempre mu- recompensa el esfuerzo probo v sostenido. Y, al otorgársela a ella, podrá parecer ñecas o sartas de cacerolas: el encanto en que sie otorga un poquito a todas las demás lo superfluo, o lo más útil en lo práctico. Es, pues, necesario destruir el tópico de actrices españolas. Las trabajadoras que más la muñeca juguete. Y substituir la anticuiída trabajan. definición del diccionario: Figurilla de mnMargarita J elken. ¿H El tópico d e las muñecas.