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DEPORTES cia de la Nacional tiene que guardar estrecha relación con el de la Unién de Clubs. En mi estudio, en el proyecto que yo había redactado, ese era mi propósito: desglosar aquella carga innecesaria que abruma a la Nacional, todo ese cúmulo de funciones burocráticas que pasarían a ser patrimonio de la Unión. No fui designado, y lo celebro por el trabajo de que me relevaron. Yo entregué mi proyecto a la Unión y dirhití. -Todo tiene arreglo... menos- que yo acepte otra vez esa secretaría, que requiere un esfuerzo y un tacto exquisitos. La Unión de Clubs ha de regular las relaciones entre ella y la Eederación Española con puntualización de sus deberes. Entre éstos, yo entiendo que se debe llegar inmediatamente a la organización de los campeonatos de Liga. Esta habrá de ser la función peculiar de la Unión, en la que la Nacional no tendría por qué inmiscuirse si no fuera para juzgar de ciertos pleitos en última instancia: Los torneos de Liga, aunque sean campeonatos oficiales, son competiciones particulares, a las que acuden los Clubs que quieren, después de estudiar el presupuesto de gastas e ingresos. Claro que aquí la Unión fiscalizaría, además, ese acceso... -i... -El papel de secretario técnico resulta ya indispensable en los Clubs españoles importantes. Pero habría que cambiar un poco el funcionamiento de estas secretarías. Yo soy partidario de las dictaduras en ciertos m- nmentos, v el fútbol pasa ahora un plazo en que se sient- e esa exigencia. La Junta directiva podrá ser instrumento consultivo, llevar la orientación del Club, pero siempre a través de un mandatario único. Tiene que haber un ciudadano- -presidente, secretario o gerente- -que mande y disponga, sin trabas de momento, con autoridad plena, cOn concepto de responsabilidad, indudablemente; pero sin el temor de que cada uno de sus movimientos necesiten de una consulta y todas sus decisiones exiian el aval de una Junta que se reúne cuando le place. Club, que se ha visto privado del Stadium Metropolitano. Estos partidos son del Athletic; pero nuestros socios, no todos, cla- rc es, pretenden que tienen derecho a entrar gratuitamente. ¿Hubieran entrado gratuitamente en el Stadium? Hubieran venido a pa: sar la tarde en Chamartín, si no hubiera tales partidos? Pues es lógico y justo, y hasta un deber de ética, que paguen nuestros socios, como habrían pagado en otras taquillas. Así, favoreciendo el deporte, prestigiarían a su propio Club. Sin embargo, como las opiniones están divididas, dentro de pocos días se celebrará una Junta general y se tratará del asunto. Así como así, nuestra directiva está dimitida casi toda y son indispensables los nombramientos de los substitutos. -Sí; aún me atribuyen no sé qué opiniones respecto. de la retención. La verdad es que hasta este momento no he dicho una palabra. Creo que esa retención debería sei como en Inglaterra, el país de la democracia, por un plazo ilimitado; pero si aquí, por nuestra concepción de la organización futbolística, eso es imposible, se debe aceptar un tipo de amortización progresivo que caducaría en cinco años. Para los traspasos dentro de ese plazo, como para los sueldos, el tipo de retención debiera ser fijo para las categorías que se establecieran. Ahora bien, si el sueldo máximo autorizado era el de mil pesetas, el Club que infringiera esa disposición pagando subrepticiamente para atraerse a un futbolista, debería ser castigado con las más severas penalidades. -El equipo del Madrid es, a mi juicio, tan bueno como el del año pasado. Sucede que nosotros tenemos hombres (la edad en nuestros equipistas oscila alrededor, de los veintiocho a treinta años) mientras que otros equipos tienen muchachos. Estos pueden ponerse en forma en uno o dos partidos; los nuestros necesitan un par de meses. -Ño hay tales amateurs... Para mí sólo hay meritorios y profesionales, y en cuanto- -En el Real Madrid, la situación es di- aquéllos se encuentran capacitados exigen fícil, como en casi todos los Clubs. Pero tanto como éstos. -nosotros podemos jactarnos de que estas di -Sólo falta Urquizu, que fué traspasado, ficultades no son de índole económica, que es bastante satisfacción. Este Club tiene un de común acuerdo, al Athletic, de Bilbao, movimiento de más de un millón de pesetas porque el caso Uribe es más peliagudo, yese anual; paga una nómina de cerca de cincuen- muchacho no jugará mientras nosotros no ta mil duros; sostiene un terreno de juego le autoricemos, y por ahora no estamos disdonde la reforma de la pista ha costado doce puestos a ello. Cuanto a Lazcano... ese es mil pesetas; cuenta con frontón, pistas de otro cantar; pero, en fin, esta es lá verdad: tennis, piscina de natación, edificaciones para el Real Betis, desentendiéndose de lo legislalos socios y restaurante en el campo, y ahora, do, entró en relaciones directas con este recientemente, hemos tomado para entrena- muchacho, le convenció; -a él- -y le tuvo en miento el antiguo campo que tenía la Real Sevilla hasta que, obligado por la. proxiSociedad Gimnástica, al final de la calle midad del campeonato, tratamos oficialmende Torrijos. i No representa esto un es- te. Y como estábamos ya coaccionados por fuerzo extraordinario? Pues nuestro con- la ausencia del internacional captado, les flicto se ha planteado porque nos hemos hicimos la siguiente proposición: se cedía vist obligados- -era un deber deportivo- -i a. Lazcano por 24.000 pesetas y la ficha de ceder el terreno de Chamartín a! Athletic los jugadores del Betis, Jiménez, defensa, v