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ESPECTÁCULOS de su casa, y les ruega que vuelvan a ella con su hija. Quiere atraerles con promesas de dinero, asegurándoles una vida tranquila para ellos y para Amalia. Pero Amalia r e chaza la oferta, y acaba de desesperar a su primo y a su tía. Pronto llega la solución. Todo fué una farsa. La chica no tiene novio ni ha amado nunca. Su n e g a t i v a obedecía al deseo de saber si era, en realidad, firme y verdadero el amor de Paquito y también a u n a táctica, muy femenina, que consiste en interesar, con la indiferencia, al cortejador. Y viendo de tal índole la p a s i ó n de Paquito y tan vehemente, aunque recatado, el amor de Amalia, la solución es lógica: boda y dicha eterna. El primer a c t o de Para ti es el mundo es el acto más perfecto que ha escrito un hombre como Arn i c h e s, halagado por los triunfos más duraderos. Es un dechado de gracia, de color, de vivacidad, de medida, de ponderación y garbo. No con o ce mos en todo el teatro contemporáneo RENATA PLORIGKI, NOTABLE CONCERTI. STA, QUH HA DADO UN B R I L L A N T Í S I M O español nada que suRECITAI. DE PIAKO EN EL, CIRCULO DE BELLAS 4 HTES pere a ese primer acma Amalia, una modesta planchadora, y a to, que entusiasmó unánimemente a los essu prima Amalia le da por rechazar a P i- pectadores. Los dos restantes son también quito. No hay promesa ni juramento que de excelente calidad, dignos del primero, hagan a la chica abandonar al novio tra- aunque de inferior contextura. Una pura bajador y humilde que la quiere y a quien savia popular da brío y mantiene el interés ella quiere. Cuanto más rotunda es la nega- de toda la obra; los tipos asainetados son tiva de Amalia, más violento es el deseo de perfectos, y el diálogo, como de Arniches, Paquito. El cual llega a enamorarse muy de un modelo de donaire y teatralidad. veras, y con locura, de su prima la planLa representación estuvo a tono con la cachadora. La madre comparte primero la in- lidad de la farsa. Concha Cátala, en el tipo dignación y luego la desesperación del mu- de la viuda Marcelina; Carmen Carbonell, chacho, a quien nada ni nadie había puesto en el de la honesta planchadora, y Leocadia resistencia y en quien los caprichos tomaban Alba, y Antonio Vico, y Gaspar Campos, y traza de órdenes, siempre obedecidas. Pa- Soledad Domínguez, y la señora Galiana, y quito reniega de su madre, que no supo ha- los Sres. Rodríguez y Samsó, dieron a la cerle un hombre de provecho, un hombre farsa el relieve artístico y la perfecta interdigno de la laboriosa planchadora, y que es pretación que requería. Todos escucharon responsable de su holgar incesante y de su ovaciones delirantes la noche del estreno, v misma disipación de niño bonito. Eila, la más que todos, el maestro Arniches, genio madre, por su parte, temerosa de que el mu- del casticísimo saínete. chacho cometa una locura, se llega a los padres de Amalia, a los que arrojara un día X.