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BRÍGIDA Y SU BODA como una pobre criatura abandonada. Pa- una fiesta de la luz. Me parece absurdo harecida al amigo Pierrot, no he encontrado cer el viaje de bodas por las ciudades. Ni para escribir más que un cuadernito anti- museos, ni palacios, ni teatros. Nosotros preguo, olvidado en el fondo de mi bolso, y ferimos el cielo inmenso, el aire libre, los un pedacito de lápiz afilado al estilo de mi aromas silvestres de la tierra, j Días radianhermano Dionisio. ¡Qué cuadernito más tes! Las mimosas y las rosas embalsaman gracioso! Es del tiempo pasado, de la épo- el ambiente. Nos amamos. A veces humeca en que yo era todavía una muchachita decen las lágrimas mis ojos; siento deseos de soltera... i No seria mejor guardarlo en un decir: ¡Esto es demasiado! Demasiada bearchivo? Hay en él notas cómicas y con- lleza; demasiada felicidad... ¡Pero mi amamovedoras: compras de frivolidades re- do esposo sabe también enseñarme el arte cetas de repostería, bellas frases recogidas de ser feliz, bendiciendo a Dios! en los libros, el diseño de un vestido, una Cuando mi noviazgo, me burlaba yo de la resolución heroica: Hacer inmediatamen- antigua frase que asegura que los pueblos te cuanto me ordene mamá Nunca he po- felices no tienen historia. Entonces era yo dido cumplir esta clase de resoluciones. Al una niña nada más; lo ignoraba todo. Ahoverla, tachada, en la misma hoja que con- ra, que ya soy una señora hecha y deretiene las señas de una tienda de medias de cha, estoy conforme con esa sentencia de la seda, me echo a reír con toda mi alma, Sabiduría de las naciones Aíi noviazgo yo, que soy una joven independiente que tuvo historia, porque sólo fué la preparación por un milagro inexplicable acabo siempre de la felicidacf actual. Luego, sí, amor mío, por obedecer a mi querido esposo. me ha parecido lo mejor estar callada. Como Vaya un ejemplo. Hoy me ha dicho un ave que pliega las alas, descanso ahora, tranquila y confiada en este florecimienGaspar: -Hija mía, tengo que dejarte sola una to de nuestra naciente dicha. ¡Cómo cantan hora. Deseo ir a visitar a mi amigo el pa- las cigarras esta tarde I Dime, Gaspar, ¿se dre Bruno, y ya sabes que no se permite notaba estos días pasados tan grato aroma de mejorana? entrar en su convento a las mujeres. Ya que me dejas sola, ¡picaro! voy a- -i Pues, entonces, no vas! -repliqué, indignada- Hace medio año, cuando tú te pensar en ti, y, recordando el reciente pasafigurabas que no te querían pensaste en do, a relatar el acontecimiento social que ir a ver al padre Bruno. Vas a padecer otra constituyó la ceremonia nupcial del joven vez la nostalgia del claustro si le visitas Gaspar Hauteville con la señorita Brígiahora, y a arrepentirte de tu boda con una da Louvain. Hacia un día hermoso, ¡natulocuela, como me llama, con crueldad, la ralmente! ¿Acaso se ha visto alguna vez que tía Marta. Quédate conmigo; iremos al la falta de sol estropee un matrimonio por olivar, a la sombra de esos árboles tan amor? Es cosa muy curiosa esta de verse bellos, i Permanezca usted al lado de su es- en el puesto de heroína de semejante fiesta. Por la mañana estaba yo tan tranquila, posa, caballerito! Pero él, que es muy tozudo, se fué. Ese que mi cariñosa mamá se indignaba en sees su defecto, uno de sus tres defectos: la creto testarudez. Gaspar no tiene más que tres- -Hija mía- -me dijo cuando volví de misa defectos, y yo tengo siete y medio. El otro de ocho, en la cual comulgamos Gaspar y día echamos la cuenta, mientras fumábamos yo- supongo que no tendrás apetito. unos pitillos. Mi medio defecto era el deYo la miré con extrañeza: seo de fumar... ¡Qué horror de cigarri- -i Qué dices? ¡Al contrario; estoy muerllos! Aquí, que no me oye nadie, lo con- ta de hambre! Las emociones debilitan. No fieso, i Y qué insignificante es ese defecto, me parecerán bastantes las tostadas, por cuyo gusto acre, de ceniza, me ha repug- muchas que me des. ¿Te figurabas que iba nado en seguida... Nuestros defectos... A a ayunar el día de mi boda, para estar luego mí me parece que, a semejanza de los co- fea como un demonio? lores del prisma, nuestros defectos de reSin decir palabra- pero no porque no se cién casados se confunden y forman una le ocurrieran- fué mamá en busca de provimezcla muy agradable. Esta teoría ha su- siones de repuesto. Gaspar apenas probaba blevado a Gaspar, que es artista y es san- bocado; tengo que declarar que me dejó to, y me dijo que las cosas feas no pue- casi todas las tostadas. den nunca formar un conjunto armonioY vamos a vestir a la novia. Arturo, el so; que sólo hay que tener en cuenta nues- peluquero, que es un adulador, declara que tras virtudes. ¡Qué hombre más sabio 1 para llevar velo está mucho mejor el moño Le dejé, pues, que trepara por la colina que la nuca pelada. Pero yo sé que, hace una cubierta de pinos, en la cual el blanco monas- semana, dijo todo lo contrario a una novia terio alberga a unos frailes completamente de pelo corto. ¡Mucho cuidadito, señor Artublancos, dedicados a cantar las alabanzas de ro, con no peinarme bien! Ya veo que no: Dios, como cantan las cigarras al sol de las ondulaciones forman pliegues impecaProvenza, y vine a soñar a una terraza bles, y, ¿por qué no decirlo? me encuentro situada frente al azul Mediterráneo. muy bonita. ¡Fuera el kimono de color de ¡Qué azul está el mar! j Qué azul! Para aurora! Pongámonos, en lugar de él, mi úniunas almas felices como las nuestras ésta es co vestido del día de boda; el vestido blan-