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LA MUJER Y LA CASA Elegancia y talento d e dentro a fuera. Es ésta de la elegancia, cuestión cada vez m á s c o m p l e j a Por lo mismo que algunos creen haberla definitivamente simplificado, reduciéndola a lo exterior. C u a n d o no h a y a más diferencia a la vista que la mayor o menor opulencia de la indumentaria, será c u a n d o m á s difícil resulte ser verdaderamente elegante. Aunque esa elegancia de dentro a fuera para muchos es cosa tan sutil que, la mayoría de las veces, no se advierte su ausencia. (En c a m b i o su presencia, inexplicable, indefinible, no pasa nunca inadvertida. Y aquí eso de un no sé qué... un algo que no p u e d e describirse... pero que a esa mujer la hace inconfundible. En el teatro es donde la nueva modalidad es más sensible. Cierto que a q u í nos h a c í a m u c h a falta orearnos un poco. Sacar nuestros trapitos 1 CONSERJE DEL MUSEO D B t PEADO, POR LEONARDO ALENZA a los aires de fuera. (FOTO KtriZ VERNACCI) El j u s t o m e d i o es ponder a algo, a un aspecto que fuese una siempre difícil de observar, y, como siempre, nos hemos pasado un poquitín de la representación. Fijémonos en esta efigie de mujer del pue- raya. Ahora, el vestir con elegancia, con freblo en la humildad de su condición y la cuencia, suple el talento. Y más si se premodestia de su apariencia tiene una digni- senta parlando un idioma que no sea el casdad, una intensidad de expresión, un aire tellano. Buena actriz, y encima elegante, tan señor y una gracia tan fina, que me- miel sobre hojuelas. Pero yo, así como a rece, en verdad, aparecer como tipo re- todo pintor estilizado le haría dibujar sin presentativo de la mujer española en su estilización un desnudo, para convencerme carácter más genuino y más permanente. de que aquello era libertad voluntaria, y no Que una Reina parezca Reina, esto nada tie- involuntaria impotencia, a toda actriz mane de particular, y digno de mención es, por niquí le pediría hiciese un papel de esos que el contrario, cuando no lo parece; que la se llaman de delantal y pañuelo cruzado. efigie de una menestrala aparezca con rea- Para convencerme de que aquello no enculeza junto a las de las más altas princesas, bría la falta de verdadero talento. esto sí que es extraordinario. Pero nadie Susana Després logró su mayor triunfo en ignora que lo rhás extraordinario de Es- Poil de Carotte, presentándose cuanto más paña es que hay pastores que parecen fea pudo; una de las grandes creaciones de reyes. Margarita Xirgu fué esa Marianela desgreLa mujer del conserje del Prado, inmor- ñada, desharrapienta y descalza. Desconfietalizada por Alenza, es la reina del Museo mos de la distinción de la mujer siempre deque mejor podemos presentar a los turistas masiado elegante, y del talento de la actriz que extranjeros. ostenta sus toilettes como timbres de gloria.