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GRAN MUNDO CRÓNICAS DE SOCIEDAD Lo S u b r a y a d o en la Semana. Clones correspondientes no hemos hablado d e- o t r a cosa en nuestros respectivos periódicos. El general H e r r e r a y sus ayudantes? han venido a Madrid en misión e s p e c i a l la de hacerse cargo de t o d o s l o s trofeos de guerra que E s p a ñ a d e vuelve a Cuba en señal de fraternidad. El g e n e r a l ha traído también una preciada cpndecoraci ón p a r a el presidente de nuestro Gobierno en nombre del suyo. Aparte el valor ideal de toda m e r c e d de e s t a clase, la condecoración de referencia creo está const e l a d a de brillantes. E L L A -N Q ¡y; L A I. KCTOKA. i Qué tiem po! Yo. ¡P o r favor, no sea usted V u 1 g a rcita! Hablar del tiempo es como reconocer que no se tiene de qué hablar. ELLA. Y qué más da! Una lectora puede confesar impunemente sus vulgaridades. Al fin y al cabo, no representa más que a una mujer que lee. Lo malo es ser hjombre, tener pretensiones de escritor y acabar, a pesar de todo, en la v u l g a ridad. Yo. ¿Dónde colocamos la red? ELLA. ¿Q u é red? Yo -La d e l tennis. Porque nos estamos lanzando las frases a la cabeza como si fueran pelotas de tennis. P e r o yo quiero la paz. Vea usted: a g i t o u n pañuelo b l a n c o ELLA. -Sea por ciegue usted, se lo suplico. Padezco de la vista. Yo. ¿Q u i e r e usted h a b l a r en serio. maniarrachito ELLA. -En se- rio y total: que la paz. i Es lástiha habido fiesta ma que no tengad u r a n t e toda la mos a m a n o la semana. ternera del sacri- LA BELLA SEÑORA DE HERRERA, ESPOSA DEL GENERAL Yo. -Sí. T r e s ficio c o m i d a s en la JEFE DEL EJERCITO CUBANO. (POTO V. MURO) Yo. -La terneEmbajada de Cura, o las terneras, mejor dicho, han sido ya ba. Una de ellas fué dedicada exclusivamen sacrificadas durante la semana. te a los militares españoles más significados ELLA. ¿Y eso? Además, una recepción en la misma EmbaYo. -Pero dónde ve usted, angelito jada y otra en la residencia de los marquemio? Porque es necesario, por lo m. enos, vi- ses de Cavalcanti. vir en las nubes para no haberse enterado. ELLA. ¿Fiesta de noche? Comidas, banquetes, recepciones. Y todo en Yo. -No; de tarde. Y como el día se dighonor de dos personas. nó permitirlo, puede decirse que fiesta de ELLA. -Nombres. No sea usted pesado. Le jardín. La gente- -aparte los jugadores- -se gusta alargarlo todo para excitar la curio- congregó en el jardín. Se sirvió allí la mesidad. rienda, y había puestos de refrescos. Yo. -El jefe supremo del Ejército cubaELLA. ¡Qué vida de sacrificios lleva usno y su esposa, la generala Herrera. ted! Y ahora, una pregunta: una pregunELLA. -Ah, sí! Había oído... ta un poco capciosa. Yo. -Naturalmente que tenía usted que Yo. -Venga. Estoy dispuesto. haberse enterado. Los periodistas de las secELLA. ¿Qué tal la señora de Herrera?