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r E P o HT E S k 1 1. Isfc ffi LAS INMEDIACIONES DEL PAKLA 3 SIENTO, LUGAR OBLIGADO DE PARADA DB LOS NUMEROSOS AUTOCARS EN QUE LLEGARON A LONDRES MILLARES Y MILLARES DE AFICIONADOS DDP. ANTE LA MAÑANA DEL PARTIDO. (POTO AGENCIA GRÁFICA) por vez primera en la historia de la Copa llegaba a la representación decisiva. El estadio llegó a su colmo, como era indispensable. Además de las 912.0001 almas de entrada oficial, por entradas accesorias y valiéndose de todos los procedimientos que el ingenio aguza (aunque la empresa resulte tan difícil como colarse a través de las paralelas inaccesibles de Wembley) puede afirmarse que entraron espectadores que elevaron la cifra hasta los cien mil. Y en todos se reflejaba la intensa ansiedad, porque nadie, ni policías, ni acomodadores, ni persona alguna dejaba de desear íntimamente la victoria de su favorito. El match fué duro y emocionante, sin que aquí el clisé sea una frase estereotipada. Aquellos hombres duchos y expertos en todos los trucos del fútbol extremaron, como siempre, la prudencia para evitar el tanto en contra, que es síntoma de próxima derrota. En semejantes encuentros, casi siempre decididos por uno o dos tantos de diferencia a lo sumo, lo que importa es marcar ese goal que luego defenderle es tarea que saben hacer admirablemente los once hombres que se consideran ya dueños del tro- feo. Por eso, espectacularmente, la final resulta raras veces un partido brillante. Este año, por no constituir excepción, el triunfo se decidió por un tanto, aunque el resultado oficial sea una victoria de Bolton por 2- 0. Durante el primer tiempo de juego, favorable casi siempre a P ortsmouth, la defensa de Bolton ganó el match al conseguir terminar el plazo con empate a cero. En el segundo tiempo, el Portsmouth no dominó tan intensamente, y los delanteros de Bolton, ágiles y veloces, consiguieron el primer goal (obra dificilísima de Butler) cuando faltaban doce minutos para concluir. Conseguida la diferencia, Bolton pensó en defenderse exclusivamente, y precisamente porque Portsmouth se lanzó a una desesperada ofensiva llegó el segundo goal, hecho por Blackmore, del Bolton, cuando sólo faltaban veinte segundos para silbar el término de la partida. Una vez más en la decisiva jornada un tanto había decidido la suerte de la Copa de Inglaterra. Tom 7 (ay. -fSS-