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ESPECTÁCULOS ción de nuestras viejas costumbres e s c é nicas. Triste es, p o r lo tanto, c o m p r o b a r la ineficacia de M. Karsenty, el cual nos obliga todos los años a soportar lo más mediocramente rutinario que tiene el teatro de su país. Al princi io, estas visitas producían en Madrid alguna im ífe presión de cosa extraña y peregrina: aquel marido, aquella mujer y aquel amante consuetudinarios d e c í a n epigramas tan graciosos y se expresaban en un l e n g u a j e tan desenfadado, que el b u e n espectador madrileño, aun e s t a n d o avezado al teatro parisiense, e n c o n t r a b a en las Galas Karsen Jh ty cierto sabor pecam i n o s o m á s agudo aquí, que en los misn F áé wiHr v H k K b BL fiitx mos bulevares. P ero poco a poco nos he- i mos acostumbrado, y las comed i a s q u e M. Karsenty nos ofrece ahora como novedades- -y n o v e d a d e s son, en efecto se nos antojan tan rutinarias w fli C. i! iw BBj iSSB y tediosas, que e s t a 1- aB 3 ridei TW i l a s a r í a m o s a p u n t o de a b o m i n a r del teatro f r a n c é s contemporá- El. II. UKTR; CTOR Í- T. ANCES M. BAUMER, QTJE H A OBTENIDO EN E L ALKAZAR GRANDES ÉXITOS DURANTE LA ACTUACIÓN DE LA COMPAÑÍA FRANCESA neo, si no recordára (FOTO HEKKI MANUEL) mos toda una espléndida floración de obras modernas que no muestrario de M. Karsenty nos ha parecihan conseguido aún la importación en Es- do, pobre y deleznable. Si bien la compapaña. Topase, Eusebe, Je t attendais, Félix, nía era excelente. Una compañía superior del melodramista y delirante semita Berns- a la índole de las comedias. El primer ac tem, y otras obras estrenadas recientemen- tor, M. Baumer, es un comediante extrate por la compañía de M. Karsenty, perte- ordinario, sobrio y conciso. en el gesto y necen al más lastimoso, decrépito y pobre de clara y matizada dicción. En los momenteatro de París. Topaze, de M. Pagnol, y tos de expresión dramática logra conmover Félix, de M. Bernstein, son comedias de al público con los más sencillos, espontá tópicos, aderezadas con una falsa moderni- neos y naturales ademanes. M. Baumer es dad, que apai- ece laboriosamente construida todo lo contrario de lo que aquí llamamos y más de forma que de contenido. Si tuvié- actor de latiguillos MUe. Daussmond y ramos que juzgar el teatro contemporáneo Mme. Richard, Wall y Varny han sido code Francia por tales spécimens, es innega- laboradores inteligentes del admirable monble que quedarían mal situados los autores sieur Baumer. Si las obras hubieran estado franceses. Por fortuna, otra muy distinta a tono con los comediantes, otra hubiera es la situación del teatro parisiense. La sido la impresión dejada este año por las troupe Karsenty se ha atrevido a presen- primaverales Galas Karsenty. tarnos una joyita de ese buen teatro. Le voyageur, de Denys Amiel, un acto fino y penetrante, Ueno de sugestiones espirituales Sixto Sexto. -Por los procedimientos hay de una emoción cálida, humana y repre- bituales, los Sres. Paso y Estremera han sada. Con la excepción de Denys Amiel, el conseguido una vez más el éxito, esta vez 1 m m i Él nL 3 JkA: