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A C T U A L I D A D E S S excesivo trato con el perro o, viceverU sa, es éste el contagiado por estar siempre junto del hombre. ¡Quién sabe! Acaso el perro de mi cofrade Xaudaró podría decirnos algo sobre esto. Y ya que echamos la semana a perros, digamos que hemos visto en una revista inglesa unos preciosos figurines de modistería para los canes. Hay artistas especializados en esta confección de prendas encargadas por las señoras más elegantes, al par que caprichosas. No habrá, seguramente, día más emocionante para estas damas que el de la prueba de la ropita para su perrito. Nos lo figuramos ante el espejo de cuerpo entero, en el probador, ladrando de contento al verse tan mono. El chic está en que cada chucho ten; a, por lo menos, tres vestidos: uno para casa, otro de paseo y otro de mañana, y lo distinguido es que sean del mismo color que los trajes de su dueña, para que hagan juego. Parecerán esos perritos que caminan pegados a las faldas de su amita, como un retal de su mismo vestido, que hubiera salido corriendo. La verdad es que deben aburrirse mucho las señoras en Londres. Luis Gabaldón. tomar billete en la taquilla, de la vuelta de un duro, nos dieron dos pesetas en perros Muy cerca de nosotros estaba un niño, que había cogido una perra por un regaño de su madre, y a dos pasos, una garrida moza le decía a su hombre que ya no podía sufrir por más tiempo la vida perra que le daba. Al sentarnos en una silla, vino en seguida el cobrador para sacarnos un perro gordo Por lo demás, la Exposición del amigo del hombre es simpática. Sus perros son amables, finos, respetuosos, y muestran su agradecimiento por nuestra visita con un cordial ladrido: Respecto a inteligencia, nada tenemos que decir que ya no se haya dicho del perro. Todos sabemos que el perro es más listo que su amigo, aunque sea interesado. ¿Quién ignora que por dinero baila el perro, y por pan, si se lo dan aunque sea falto de peso? El perro, en fin, rabia como el hombre. Y a veces por lá misma causa: por no disponer de una perra y no puede decirse si el hombre, cuando hace una perrería es por