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ACTUALIDADES La semana humorística. POLVILLOS DE SALVADERA N jumento, extraviado en las calles de Madrid, ha permanecido varios días sin encontrar colocación. ¡Cuánto no habrá lamentado su mala suerte la pobre bestia! Claro que hoy no es cosa fácil meter la cabeza en cualquier parte, porque ya suponemos que el animalito no tendría muchas pretensiones. Son precisas influencias, recomendaciones, y más tratándose de un burro. Por más que hay muchos que presumen de bípedos, que pudieran incluirse en la especie asnal. Pero desviémonos de estas consideraciones, porque no queremos mortificar a los que pudieran darse por aludidos. Lo cierto es que el desorientado borrico, al que suponemos forastero, porque si no hubiera dado fácilmente con algún refugio de caridad o se habría dirigido al Ayuntamiento en busca de trabajo, ha pasado varios días en una inquietante zozobra, hasta que nuestra Municipalidad se hizo cargo de él. Se procedió a la inserción de los acostumbrados anuncios, pero en vano. Nadie se presentaba a reclamar al desvalido jumento. U Y esto llegó a constituir una situación tan absurda como ridicula para el Ayuntamiento, representado por la Tenencia de Alcaldía correspondiente. ¡Vaya usted a saber si el burro no habrá quedado sobre la mesa más de una vez, fórmula que se emplea para el aplazamiento de un expediente o de cosa en trámite! Por fin, se decidió sacar el jumento a subasta, en la vergonzosa cantidad de treinta pesetas. Seguramente los habrá de más precio en los bazares. Cómo degeneran y se deprecian las razas! A la postre, un hombre de ciudadanas virtudes, compadecido, sin duda, de la orfandad del burro, lo ha adquirido en treinta y seis pesetas. Este acto meritorio, que devuelve la tranquilidad al sufrido cuadrúpedo, bien merece una recompensa, una distinción, siquiera los honores de la publicidad gráfica. Por mucho menos aparece en los periódicos la efigie de algunas personas. Organicemos un vino de honor para el amo, y un pienso extraordinario para su pupilo. Hemos visitado la Exposición Canina, que en el acto ha justificado su nombre. Al