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LA TEMAS F E M E N I N O S MUJER T LA CASA L a Vida y Nosotras gar; la mujer que no ILAS de la Casa pierde su feminidad, de Campo! sino que imprime ésN u n c a cota a su trabajo... mo este año tuve la T a q u i l l e r i t a del sensación de irrupMetro: ni s i q u i e r a ción de primavera reparé eri tu cara, y que este grito esparprobablemente pocos ce por M a d r i d Y repararían en tu ranunca tampoco la tumito de lilas. Pero se ve t a n h o n d a tan que eres b e l l í s i m a exacta, del constanporque sietites la prite aroma de primamavera, y la frescuvera que había de ra del corazón da besignificar la colabolleza y juventud aun ración s o c i a l de la a los rostros ya marmujer. La colaborachitos. Y, c r é e m e ción bien entendida. haces más por el traEn el Metro. Una bajo femenino que taquilla. Una de esas esas s a p i e n t í s i m a s jaulas de cristal que s e ñ o r a s que no se parecen destinadas a acuerdan de que hay momificar la alegría flores, y que, en su j u v e n i l de las muafán, de emular a los chachas en ellas prihonibres, llegan hassioneras. Obscuridad ta a parecérseles. de tinieblas, pese a la abundante c l a r i d a d El responso de la eléctrica; silencio inconmovible, pese a la cola a l m i d o n a d a s algarabía del tráfico i n c e s ante. ¿Es que Primavera, S e v i h a b r á a l g o en el lla son palabras simundo capaz de romnónimas. per, aunque tan sólo Pero no las voy a fuese momentáneacantar. Lo primero, m e n t e el tedio de porque no me perdoplomo que convierte narían los l e c t o r e s en m a z m o r r a esta cliché t a n socorrido iluminada cárcel de para llenar cuartillas. cristal? ¿Algo capaz Lo segundo, porque de dar su verdadera mi canto se quebrajuventud a estas muría en añora. nza dechachas? m a s i a d o romántica. El otro día habláSí; lo hay. liA COLA DE LA B A I L A O R A MATESTATICA AUN bamos aquí mismo de En una de estas taCUANDO SE PRESENTABA BUFA... la mantilla, y celequillas, un vaso, un humildísimo vaso, sirve de búcaro a un brábamos su anual resurrección. Cuando lleramo de lilas. Imposible percibir el perfu- gue junio, podremos asimismo entonar la me de las flores en la mezcolanza de olores loa del pañolón de Manila, que habíamos del ambiente; pero toda la estación, mejor arrinconado encima del piano y que la dicho, todo el Metro, de estación extrema moda nos ha devuelto en salida de teaa estación extrema, está perfumado. Por tro o de baile. Pero la evocación de Sevilla primera vez desde que hay túneles en el nos trae ante los ojos algo que parece permundo, éste aparece radiante de luminosi- derse definitivamente, y que era una de las dad; y todas las empleadas del Metro tie- prendas más señoras que los extranjeros podían admirar en España: la falda larga, la nen hoy, exactamente, dieciocho años. Tienen, además, un valor de símbolo y cola de volantes almidonados de las bailaoras, de altísima lección. Lección y símbolo que mayestática aun cuando se presentaba bufa, cada cual entiende a su manera, pero to- esa cola que envolvía y seguía a la mujer das son buenas: la mujer, entrando en la como una llama, que la elevaba sobre un pevida del trabajo para suavizarla y perfu- destal invisible y quehacía de la danza más marla; ¡a mujer, obligada a salir de stl instintiva y más apasionada algo tan casto y casa, llevando con ella un perfume de ho- tan grave como un rito. L