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(J 11 A N il U N D O mentó en piedra, frente a la mar brava, por don de unos homhres, ávidos de gloria y de aventura, marcharon en otro tiempo hacia lo ignoto... Un lunes del Ritz, después de la comida de gala, fui presentado a cierto diplomático recién llegado a Madrid: D. Luis Guimaraes, nuevo minist r o plenipotenciario del Brasil en España. Literato insigne y académico de su país, el Sr. Guimaraes es hombre de ameno trato y a cuyas primeras pal a b r a s se presiente una gran c u l t u r a Me lleva hasta una mesa, en donde están, también, los embajadores de Cuba, y me presenta a su esposa. La señora de Guimaraes es una muy bella dama, de arrogante figura y agraciado rostro. No es aventurado vaticinar su éxito p a r t i c u l a r- -n o ya oficial- -en los Círculos sociales madrileños... B o d a d e r u m b o con multitud distinguida- -valga la paradoja- -de invitados. En esta ocasión no se ha recurrido al hotel para celebrarla. Ceremonia r e l i g i o s a y fiesta de después de la ceremonia tienen lugar en suntuosa residencia, que es la que ocupan los padres de la desposada. L l á m a s e ésta- -b o n i t a fina, rubia- -María Teresa de E s c o riaza, y es hija de los vizcondes de este título. El novio, D. Luis García de los Salmones, lleva el uniforme de los ingeEL MONUMENTO A nieros a g r ó n o m o s Se brinda con champaña por la felicidad de los recién casados. La gente joven baila en el gran vestíbulo... No quisiera acabar estas lineas sin dedicar un recuerdo al que fué director y alma de esta casa de Prensa Española: D. Torcuato Luca de Tena, marqués de este título. Bien sé que BLANCO Y NEGEO dedicará pá- VP I B L B COLON. QUE SE INAUGURARA HOY EN HUELVA (FOTO DREYER) Pero su bondad para con todos nosotros, sí; su bondad, que. alentaba en los momentos de melancolía; su bonda l, que supo siemyre defender a cualquiera de sus re dactores contra todo ataque; su bondad, manifiesta, en muchas ocasiones, hasta para sus propios enemigos... BLANCO Y NEGRO y í B C se- rrafo aparte para llorar la muerte de ese hombre, que, todo energía, fué enorme periodista, buen padre de los que con él trabajaron y, ante todo y sobre todo, exaltado patriota. Su obra no hay que cantarla: persiste aún, queda y quedará por mucho tiempo. guirán su curso ya trazado por una mano enérgica. Pero en sus redacciones habrá siempre como una sombra que posa vigilante y un asiento vacío J. Spottorno y Topete.