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ESPECTACUI OS UNA F I G U R A QUE D E S A P A R E C E Pepe Rubio, o la Gracia de Buena Ley. F UE a c t o r tar era un barbeconcienzuro de los que afeido, ingetan cara al sol en nuo, sincero, de los m e r c a d o s y gracia especial e l a s a f u e r a s de inimitable, pues Madrid. Me enen él era persocaminé al teatro nal, sin exageraa las dos y mec i o n e s ni chodia; no exagero. r r e r í a s plebeyas; Subí a mi cuargracia que mereto, donde ya tec í a llamarse de nía preparada la guante blanco ropa adecuada al p e r s o n a j e me En los papelesv e s t í me s e n t é que le encomendelante del espedaron jamás majo y empecé a canifestó p r e s u n racterizarme con ción de gracioso, el entusiasmo que ni subrayó chistes podéis figuraros. ni donaires para Deseando dar a que no p a s a r a n mi cara toda la inadvertidos, ni verdad que el pamiró al p ú b l i c o pel requería, copara ver si los hamencé a poner bían cogido. Con mi t e z m o r e n a justicia fué nomcomo tostada por brado p r o f e s o r el sol; g r a n d e s numerario de Decejas n e g r a s y clamación del sombreé la parfce Real Conservatodel bigote y barba rio, c a r g o q u e como la del home j e r c i ó durante bre que n o se catorce años. afeita en muchos S o l a m e n t e e i días, lo cual estaescena fué comeba justificadísimo diante. De carácpor aquello de en ter tranquilo y tacasa del herrero, citurno, entretecuchillo de palo PEPE BUBIO EN SUS ÚLTIMOS AÑOS. (FOTO JIMÉNEZ) nía sus ocios con Me pinté las mavisitas a los Mume puse negra y seos, monumentos, Bibliotecas y demás luga- nos, gorra de una peluca aticé una desgreñada, pelo, me cicatriz en res donde pudiera ilustrarse. Metódico, nada una la y, después de espeescatimaba para cuanto necesitase, y gastaba jo mejilla, cuántas veces consultar alde mi no sé el efecto poco en lo inútil o en vanas ostentaciones. obra, y satisfecho de ella, bajé al escenaAsí consiguió ser propietario de una casa rio en el momento que empezaba la función en Madrid y de una finca productiva y de de la tarde, las cuatro y media, habiendo recreo en Vallecas. empleado en mi tocado dos y media largas. De actor contratado, su primera salida Empecé a danzar por la escena, y todos a escena fué en el teatro Español, de Ma- me miraban, pero no me conocían. drid, y, estando entre bastidores, poco anEn la primera mutación de la comedia, y tes de presentarse ante el público, ya saboreo las delicias del éxito, que fué resanan- por estar en medio, di tal encontronazo con te, según el mismo interesado relata en sut los maquinistas, que a poco dan en el suelo Memorias, publicadas en 1927, y de las que con el trasto que llevaban, y eso que el copio: trasto era yo. El conserje del teatro, don El día de Nochebuena se hacía por la Francisco Pérez, que vigilaba siempre el tarde un drama, en el que yo no tomaba escenario durante las representaciones, era parte, y, como fin de fiesta, un saínete de mi hombre de mal genio y tenía cara de pocos querido amigo D. Tomás Luceño, titulado amigos; pero a mi me distinguía siempre Cuadros al fresco, en el que yo tenía un muaio. Dos o tres veces pasó cerca de mí, papel cosido. (Así llamábamos a los que me miró de arriba abajo y nada me dijo; pasaban de medio pliego. pero había notado que yo estorbaba en toEl personaje que yo tenía que represen- das partes.