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LETRA K, AR l líS. CÍKXCIAS ANTE LA CASA DE T- SEXSA ESPAÑOLA, DONDE TOrK S f E S T K O PEESOXAt. SE SCJÍO A I. A IMPOXKXTE COStlTIVA áe católico rito) un 1 latico y simple sudario que env eíve, piadoso, nos restos inolvidables, yacentes aún sobre el lecho de su ag- onia corporal... I a luz, temblorosa, de unos funéreos ha Aones. y en un rincón, fundidas y casi desleídas en la sombra, unas estilizadas v enlutadas siluetas que sollozan rezan, el alma en los ojos y en los labios, y las rodillas en el suelo... Ruedan las horas, inexorables y solemnes; nadie se mueve; nadie piensa en el descanso; nadie cede a nadie el dolorido honor de pa. sar esta noche terrible bajo el mismo techo que sirve de anticipada, pero fugaz sepultura al cadáver (luerido... Las tres, las cuatro, las seis de la madrugada... Comienza a rosear ia aurora, y ios primeros vislumbres del día asaetean y doran con sjis oros vírgenes los forjados arateseos de la cancela y la, s rejas españolas jtie se abren, sobre las terrazas d d jardín bienoliente... Pisadas secas en la eá: aiera de honor... Varoniies y reposadas figuras de los deudos, traspasados de íntinios temblores a! bajar el severo y rico ataúd Ooh, la faz. cetrina, digna y angustiada, dueña de sí misma porque es dueña de su. dolor, y matizada jKsr los prietos mechones que engastan plata bruñida de crmas prematuras en las sienes sudorosas y frías del hijo bienamado! En pos del querido despojo, unas tocíis de luto: la compañera y coniparíidora de na vida gloriosa y honrada- -severa, hierática, plena de brío y fortaleza de gran dama española- -y las hijas dilectas, más hermosas aún en su filial y lacerante dolor... 3. a capilla ardiente, en eí despacho que fué oficina, crisol y alambique de tanto noble pensamiento y de tanta fecunda y gencnjsa lalíor... Paños negros, cirios chisporroteantes, un altar, un crucifijo, flores, íiores, flores... y el Cuerpo de Dios, elevándose y oireciéndose en holocausto de amor y perdón eternos frente al cuerpo sin al í del hombre esclarecido y genial, que ya es sólo un inverosíinii aherrojamiento de vig sroso tfiíiansisnio entre las cuatro parede. s de caoba de una urna cinericia... La piirpura, esmaltada de amatistas, dc tinas episcopales vestiduras... Casulla de difuntos, hisopo y a. sperges. y flores, fiores, fiores, eii la. s pare le. s. y en el suelo, y en las tiicsas, y eu eí airar, y sobre e! ataúd venerado... Medio lta; un mediodía fuerte y soleadamente español, con luz y centelleos y aromas tíe primavera njadrileña... Las avenidas y los salones del hútcl mortuorio negrean con ei hervor ondulante de na hu-