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LA M U J E R Y LA CASA sombras p a r a e s t a r mejor; pero, en cambio, las g u a p a s demuestran la perfección de su belleza c o n el g- orrito, c ¡uc oculta por completo el pelo. E l trotoncillo de punto de lana azul marino carece de pretensiones, puesto que sólo aspira a ser práctico, y eso lo ha conseguido. La falda plegada, la blusa larga, de crespón azul y blanco, con cinturón, forrada del mismo crespón, es el trajecillo i d e a l para salir por las mañanas a pie. El sombrero que completa este modelo eis de paja y fieltro azules, con una mariposa de fantasía. Tanto con crespón como con laffetas se hacen esos v e s t i d o s ceñidos en las caderas y con mucho vuelo por abajo. Los dos m o d e l o s aquí reproducidos representan claramente la intención de la moda. El de crespón, más caído, se pliega, conservando casi recta 1 a línea, mientras el de taf jetas se queda huequecito. E p r i m e r o tiene esclavina, unida al delantero, formando parte del m i s m o sin costura, y las mangas van unidas al vestido, que queda debajo de la esclavina. No es menos original el vestido de popelin encarnado, con la falda de un solo tono, el más obscuro, o, mejor dicho, el m e n o s pálido, plegada, y el cuerpo simulando blusa, con largas caídas, que salen upa del delantero y otra de la espa da, ambas en el lado izquierdo, del mismo género tejido en dos tonos encarnados, muy brillante uno y tirando a rosa el otro. Las esclavinas tienen indiscutible éxito, puesto que las vemos en diferentes modelos TRAJE PARA BAir. T I S S U DE ORO T TUL NEGRO, CON FLORES CORADAS. MODELO BEBTIIE HERMANOE. (FOTO MANUEL FRERES)