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GRAN MUNDO LAS DAMAS ESCRITORAS Te r e s a días de su nuevo libro, Las Memonos de mmná Blanca, hacen de la notable y laureada escritora Teresa de la Parra una figura de la actuahdad literaria. Conocí a la autora de la novela Ifigema en el saloncito de la infanta dona Eulalia, y bien pronto cuantos alllí nos hallantos retiñidas quedamos prendidas en el sugestivo encanto de la interesante escritora venezolana. Yo no habla leído todavía su novela jue el año de. 1924 1 a P a rr a tándome la gran devoción L A aparición en estos y amor que siente por fc X nuestra querida Patria. -m S S Desde hace cuatro años, r W k esta gran escritora ame s H k ricana reside en Paris, en H K cuyo elemento intelectual K ocupa ya el puesto que M H I merece por su inteligen I T cia y su cultura. Recien 7- gjjp 7 temente, v para dedicar -s se con m ás h o l g u r a y tranquilidad al trabajo, le jgs de los t e n t a d o t i c s atractivos con que brinda y la gran metrópoli a toda v. mujer joven y bella, e ha trasladado al hotelito DE LA PARRA, AUTORA DE LA NOde Neuilly, donde el cro- habia sido premiada en el VELA IPIGENIA nista la sorprendió con los concurso de autores ameprimeros ejemplares de su n canos celebrado en esta capital, y fué nueva e interesante novela. H e aquí u n páalgunos meses más tarde cuando, en el tran- rrafo de ésta, a propósito del romanticismo, quilo veraneo de Las Fraguas, en la deli- que mejor que vo pudiera hacerlo dará idea, cíosa finca de los duques de Santo Mauro, a los lectores de las g- alas. del lenguaje y pude darme cuenta del mérito excepcional de la sutileza de las ideas de que está plena de Ifigema. Comprendí entonces, tras de la nueva obra de Teresa de la Parra: saborear con deleite los capítulos de la no Mamá era una romántica sin cobardía vela, ique el delicado escritor Francis de Mío- y sin saberlo. De obedecer a m i naturalmandre no se había excedido ál decir que impulso, mirándola pasar allá, por el leel espíritu de Teresa de la Parra fraterniza jano país de mis recuerdos, con su. batacon el de un- Anatolc France. Me ocurrió blanca, su abanico de paja y sus lazos azulo mismo que a otra notable literata ame- les o rosados, no diría de ningún modo que ricana, pudiendo decir, como Gabriela de ella trató de imitar a los románticos; afirMistral: He leído Ifigema de un sorbo maría, por el contrario, que los románticos Desde entonces no había vuelto a encon- trataron siempre de imitarla a ella. Yo creo trarme con Teresa de la Parra. Ahora, el que, como el tabaco, la pina y la caña de anuncio de la próxima aparición de un nue- azúcar, el romanticismo fué una fruta invo libro suyo me llevó a su apacible retiro dígena que creció dulce, espontánea y esde Neuilly. Allí, en un lindo chalet, oculto condida entre las languideces coloniales v entre lasl froncías dfe la avenida Víctor as indolencias del trópico hasta fines del Hugo, atravesando un jardimllo, en cuyo siglo x v í n Hacia esa época, Josefina T a centro, canta el surtidor de una fuente, hallé cher, sin sospecharlo, tal cual si fuera un a la gentil escritora dedicando ya a algunos microbio ideal, se lo llevó enredado en los de sus amigos los primeros ejemplares de encajes de una de sus cofias, contagió así Las. Memorias de mamá Blanca, a las que a Napoleón en aquella forma aguda que no vacilo en augurar un éxito igual al de todos conocemos, y poco a poco las tropas su hermano mayor, el que consagró a su ¿el primer Imperio, secundadas por ChaAméricacomo la primera novelista de a teaubriand, propagaron la epidemia a todas española. partes. autora Teresa de la Parra, que, como ya he di- ¿No es ésta una manera original de concho, -es joven y bella, y de cuyo talento -ebir el nacimiento del romanticismo? ¿Y escritores tan ilustres como D. Miguel de o es una manera beíla de exoresarín? Pues Unarouno han sido entusiastas encomiado- tales originalidades abundan en la obra, res, viajó mucho en su infancia por Es- cuya reciente publicación ha dado actualipaña, de la que guarda muy gratos recuer- dad literaria a la figura gentil de Teresa de dos. En 1927 estuvo en Andalucía, en Ex- la Parra. tremadura, en Castilla, y fué huésped durante unos días de S. A. R. la infanta doña Jffonfe- Crísh. Paz en su cortijo de Saelices, en la Man (FOTO MANUEL PBEHES) cha. De ello me hablaba emocionada, pín- q- a