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LETRAS, ARTES, CIENCIAS- ma. s luego consiguió el brío de su cariño y del mío anublamos la razón, e imaginamos la cita que- provoca nuestra cuita y, a causa da ella, la fama el necio vulgo hoy le quita a la que fué ayer mi cfema, D. ÑUÑO. ¿Estaréis ya satisfecho de la razón que me asiste? No he de remediar yo: el hecho por el cual hoy vuestro pecho. de negro hito se viste. D. PEDRO, Razón tenéis; el remedio no haiíéis de- ponerlo vos. D. L U I S Pues ved que. para los dos, el vulgo es intento vano. Más fácil fuera intentar del invierno hacer verano, convertir el monte en llano y trocar la tierra en mar. Por donde yo perdería una fama bien ganada si vieran todos que unía la sangre de mi preciada dueña con la L, angre mía. D; PEDRO. ¡Por Dios, que ésto pide aí cielo venganza, y juro tomairla! D. LUIS. Tampoco yo he de esquivarla, bais hecho imposible el medio de remédiiarlo ante Dios. D. PEDRO. ¿Os resistís, ¡vive Cristo! a responder vos de! daño? D. Is. AB. ¿Sufriré tal desengaño? D. LUIS. A mi pesar ine resisto, porque es: tan grande mi duelo que antes me incita a buscarla! D. PEDRO (a doña Isabel, con indignación) ¿Oyes esto? D. -ISABEL. Oigo, y me digo que, a no dudar, es castigo de mi liviana impTudéncia, y me digo en mi conciencia que el cielo es justo conmigo. ya que vos, en vuestro engaño, hicisteis al mundo ver que era don Ñuño el que ayer estaba en la habitación donde yo, estaba, y hacer que varíe de opinión Y. Arias Archidona. (De nuestro concurso literario. (3 IBUJOS DB M. RAMOS)