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LETRAS, ARTES, CIENCIAS Pero ya en abrir me tardo al señor de tus amores. D. IsAB. Espera! AMINTA ¡Inquietudes vanas las tuyas! ¡Fuera temor! Di ISAB. Presiento el fiero rigor de, cien tormentas cercanas que sus truenos y sus rayos sobre mí descar. arán. AMINTA. En esta noche abrirán sus flores todos los mayos de tu vida, y sobre ella lian de verter su. s olores. (Vase. D. ISAB. ¡Se abrirán todas las flores! (Entra Aminta con don Luis. Aminta vase. i Don Luis! D. L U I S ¡La suía, la estrella, el norte de mis amores! ¡Qué venturosa suerte contenta mi destino, dueña mía, y en dichoso convierte mi amor, que triste vía en otro ti n: po, cuando Dios quería! i Qué serena dulzuratu figura a! mirar mi pecho llena y premia con hartura amor que me encadena y a suspirar al verte me condena! Oh. qué blando suspiro a salir de mis labios no se atreve, temiendo jue en su giro el aire se lo lleve y besar le prohiba tu pie breve! ¡Nada le pide al cielo, que! e dio tanto, el alma pedigüeña! ¡Colmado e. stá mi anhelo! ¡Mi espíritu se enseña a. vivieixlo, gozar oh, dulce dueña! i Hasta ahora nunca supo qué era gozar, viviendo, mi alma triste... Pero amor en mí cupo y arrebatado embiste contra el dolor, que en vano le resiste! i Nada enturbia mi alma, que está suspensa y en su amor e mece, y se mece en la calma que dentro de mí crece e invita al alma a que suspire y rece! i Ya todo está cum. pl ido! i La vida que por Dios me fuera dada, gracias a ti ya ha sido por completo lograda, y es cosa ya redonda y acabada! D. ISAií. ¡Gracias, don Luis! Tus palabras, que mi espíritu serenan, siendo, como son, honradas, muestran la naturaleza de tu afición y acrisolan una vez más tu nobleza.