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LETRAS, ARTES, CIENCIAS EL OMNII OTENTB FINANCIERO, RODEADO DE UN GRUPO DE MUCHACHOS, BTN LA PBRIA DÍS ORMOND EEACH, UNA DE l A S POCAS VJSOES QUE SE DEJA VER EN PUBLICO y tiene sn jefatura un poderío tan enorme, dard Oil Company de Nueva Jersey. A B... que van a llamarle el Pulpo. Lo único que ha cambiado en estos años es el Su jefatura, en efecto, se va a extender capital de la Standard, que se lia faedlio por el planeta entero. Comienza por China. diez veces mayor que el de antes de todas La penetración en China es curiosa. Flac- estas cosas. ker, su compañero de andanzas financieras, El enemigo arrecia, sin embargo, y va le induce a fabricar cien mil lamparillas de a llamarse Roosevelt. El presideíate Rooseaceite mineral y a venderlas, como quien velt será el enemigo implacable de los trusts dice, a real y medio, entre los pobladores de en general, y de Rockefeller, por tanto, en la China. Se venden, en efecto; y hete de particiilar, de manera especialisima. Ya ño qué sencillo modo nacen en China, de la se va a contentar la autoridad gubernatinoche a la mañana, cien mil nuevas compra- va con decretar la disolución de las Standores de petróleo de lamparillas. dards; ahora se va a decretar ya, concreta Como en China, y por análogos carni- y abiertamente, la prisión de Rockefeller y nos, penetra en Asia toda y en África, des- de su ayudante- Hay- un momento en que pués. Rotíkefeller se encuentra con un auto de priAsí van los tentáculos del Pttlpo exten- sión y con multas judiciales por valor de diéndose por el globo. veinte millones. Surge, sin embargo, un enemigo: el GoRockefeller, Imperator, estaba jugando al bierno norteamericano trata de cortar o res- polo, según dicen, cuando llegaron unos tringir los procedimientos de aquel honi- conocidos a comunicarle Ja sentencia del bre, que prescinde de las leyes del Estado pago de esas multas. Rockefeller contestó... cuando las leyes le estorban. Pero no cometeremos nosotros la impruLlegan los Tribunales a ordenar la diso- dencia de decir en este instante lo que conlución de la Standard, en vista de su inco- testó Rockefeller. Como esta hi- storia va a terregible contumacia. La Standard no hace ner segunda parte, y no ha dé concluir hasta caso; pero luego, en vista de que los ata- el próximo artículo, no hay moiñento meques no cejan, parece disolverseT Pero, n o jor que éste para terminar con unos puncambia de aspecto: funda un Club, donde tos suspensivos y expectantes. Se contilo. s, socios se reúnen en Consejo, como se nuará y concluirá. reimíán antes en la Standard. Así están unos años; cuando los vientos de Washington mejoran, vuelve a escena Rockefeller Manuel Jlbril. con los suyos. No funciona la Standard Oil Company de Ohío, pero funciona la Stan (F O T O S VIDAL)