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DEPORTES LA FLECHA D E O H O RECIBE LOS ÚLTIMOS TOQUES fué laureado en un Gran Premio del clásico circuito de San Sebastián, dispondrá de un monstruo mecánico que costará más de 18.000 libras esterlinas, cantidad reunida por suscripción entre varios admiradores del corredor y en la que la aportación mayor ha sido la del propio fabricante. Del interés que existe por saber cuál será el resultado del esfuerzo, dará idea la atención que la Prensa le concede, multiplicando las informaciones a propósito de la construcción, ya muy adelantada. No obstante, el empeño es exclusivamente deportivo, aparte el valor que como propaganda pueda representar- -en caso de triunfo- -para la fábrica que lanzó semejante bólido. El coche ha sido bautizado con el sonoro nombre de Flecha de oro, y llevará un motor de 12 cilindros, de los que se usan en aviación, y que en la copa Schneider última alcanzaron el record mundial. La fuerza será de 980 caballos y dispondrá de un sólo cigüeñal que reunirá en cada codo tres bielas, una de cada uno de los tres cuerpos que forman los cilindros del motor. Como novedad, la más destacada será su formidable compresión, y en cuanto a las válvulas irán colocadas en las culatas con los árboles de levas. Varios carburadores proveerán la mezcla, sin sobrealimentación, y las tomas de aire se efectuarán desde exterior, a beneficio de la formidable presión que supondrá la velocidad del coche lanzado a toda velocidad. En el cambio poseerá tres marchas, colocadas muy originalmente. Partirán de él dos ejes que llegarán hasta el puente trasero, que en la marcha vertiginosa del automóvil opondrán sus reacciones. Cuanto a la suspensión, tema delicadamente estudiado y resuelto, será por resortes semi- elíptioos conforme a una modalidad que goza ya de ciertas preferencias industriales. El lugar del piloto será entre los dos ejes propulsores que unen la capa de cambios con el puente trasero y las propias líneas de la carrocería, diseñada a este respecto teniendo en cuenta las proporciones físicas de Seagrave, tendrán ensanchamientos para que el piloto pueda alojar cómodamente la espalda, e insinuar los codos, con plena libertad de movimientos. La forma del volante de dirección es casi horizontal, de modo que el corredor tendrá que ir casi tendido, que es además la única manera de soportar la terrible corriente de aire que se producirá al pasar de los 300 kilómetros por hora. El aspecto del bólido será algo monstruoso; la carrocería ofrecerá tres lóbulos puntiagudos que van a converger en pico en la parte anterior del capot. No se han desdeñado todas las precauciones que pueden garantizar, hasta donde ello es posible, la vida del piloto audaz. Un juego de termostatos pueden parar rápidamente el motor si llega a calentarse con exceso, y va además preparado con indicadores que acusan la más leve desviación, que puede corregirse antes de que llegara a convertir la prueba deportiva en una tragedia más. Finalmente, el coche blindado, y la posición que ha de adoptar el corredor, le preservan contra los despistes seguidos de aparatosas vueltas de campana. Esta es la Flecha de oro, con la aue Seagrave se propon 3 batir el record del rnundo de velocidad, en Daytona, al mismo tiempo que su compatriota Campbell se dirige a África del Sur en busca de pista adecuada para lanzar otro bólido- -del que oportunamente nos ocuparemos- -con propósitos semejantes. Tom T ay. (FOTOS MARÍN)