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ESPBCTACUI- OS sión voluntaria, consciente y genial de su p r o p i o yo, presta a sus criaturas una realidad indeleble, independiente, autónoma. Ya su habilidad en el maquillaje, su sagaz y sutil sentido de la c a r a c t e r i z a c i ó n obedecen originariamente, más que a un concepto histriónico, a un impulso h u m a n o Puede decirse que la caracterización es en Casaux esencialísima, porque no responde a veleidades exteriores o simplemente teatrales, sino a una concepción biológica. Son expresiones de alma sus maquillajes; a n a t o m í a e s p i r i t u a l temperamental disección. El arte de Casaux se inicia en esta primera necesidad de caracterización, que tiende a perpetuar en las modalidades nuevas la máscara antigua. Por donde s u t i l m e n t e y por el camino trazado, quizá por Diderot- -de quien Casaux ha sido lector aprovechado- llega el d i s t i n g u i d o c o m e d i a n t e con lo más nuevo y más actual, a lo más inactual, que, como pretende Marañen, es el mejor m o d o d e i n i ciarse en lo eterno. La máscara infunde ya c a r á c t e r Y Casaux, entonces, diríamos que desaparece en el p e r s o n a j e y reencarna en él. Es prodigioso su modo feliz de dar humanidad y vida a los tipos más diversos. Su buen tino, su aguda percepción viROBERTO CASADX EN LA OEKA GIACCOMO tal, le conducen con da, ahinca, penetra hasta llegar a la enjun- seguridad a los mayores aciertos. Ello obedia de lo humano, al tuétano de lo eterno. dece, en definitiva, a que el primero de toPor eso hay en sus creaciones cómicas, in- dos es el de incorporar cada personaje a su igualables, algo más que las gracias fáciles verdadero valor humano. Lo anecdótico y de una ágil observación o el trazo feliz circunstancial, lo típico y característico, de una caricatura. Hay, sobre todo, y em- aquello que cada personaje tiene de idiosinpapándolo todo, un cálido hervor eugéni- crasia propia y de personalidad distinta, co, de humanidad palpitante. Y es que Ca- queda valorizado, a través del arte de Casaux no se detiene en la floración; llega saux, en la reciedumbre de una verdad huhasta la raíz. Es la entraña, el alma, la re- mana, que justifica así todas las excepciosonancia vital lo que le interesa. Con exclu- nes y todas las excentricidades, que pasan á M