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GRAN MUNDO astrología, de las que la Reina era tan creyente; y el eminente c a r d e n a l d Amboise, una de las glorias de la familia Ohaumont, cuyo nombre va unido a éste; y el americano Franklin, del que hizo el retrato el notable pintor Nini, cuyo nombre va también unido al del castillo, y, en fin- -para no citar más que a las grandes c e l e b r i d a d e s- madame de S t a é l la insigne escritora, que al ser alejada de París, por la enemistad de Napoleón I, halló en aquella residencia, que por entonces pertenecía a M. Jacques Le Ray- -el amigo de Frankíin- cariñoso T A P I C E R Í A D E B R U S E I A S S I G L O X V I (CASTILLO DE CHADMOKT) acogimiento y tranquilo retiro, donde la ilus- casa francesa, con algunos amigos íntimos, tre proscripta pudo dedicarse a sus traba- entre los que suelen figurar: un español, el JOS intelectuales... ya citado Almagro San Martín, y un arAhora, muerto el príncipe Amadée de gentino, el secretario de la Embajada en Broghe en el año 1517, dejando en todo Madrid, Sr. Penard. el pueblo de Chaumont un gratísimo reLa vida, como en todos los grandes cascuerdo, por sus virtudes cívicas, y gran va- tillos de Francia, es de una independencia o en la familia, su viuda pasa allí largas absoluta para los que tienen el honor de teiTiporada, s acompañada de algunos de sus ser huéspedes de la hospitalaria y amable hijos y nietos; tales, la princesa Albert de princesa. Y, en luminosa teoría, se desenBroglie, la princesa Dasy de Wagran y vuelven y suceden las horas, ya entre el sus hijos, la princesa Robert, nacida Cas- sonoro tumulto de una partida cinegética tello Mellor, de ilustre familia portuguesa; -loca fanfarria de bocinas de montería, el duque de Broglie, jefe de la noble casa, carlear fatigado de lebreles que rastrean la y la duquesa y otros miembros de esta gran pista cierta que alzaran los ventores, silue ta fugitiva de un fino ciervo de e n r e d a d a cuerna- ora en el presuncioso braceo de los pura sangre, orgullosos de sentir sobre sus sillas el liviano peso de l a s aristocráticas amazonas, o bien entre el resoplido, muy siglo XX, de los charolados autos poderosos; y, por las noches, tras de las elegantes c o m i d a s en el amb i ente, familiarmente procer, de los salones que decoran viejos tapices, argénteos candelabros y fayenzas valiosas, en las obligadas partidas de bridge, a las que la princesa es tan aficionada. CÁMARA DE LA REINA CATALINA DE MEDICIS. FRANCIA) (CASTILLO DE CHAUMONT, Monte- Cristo.