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LETRAS, ARTES, CIENCIAS ALCALDE. T. CAMP. ALCALDE. T. CAMP. ALCALDE. T. C A M P ALCALDE. T. CAMP. ALCALDE. T. CAMP. ALCALDE. T. CAMP. E n t o n c e s quedo tranquilo, puesto que no va por mí. I Queda algún asunto? Sí. ¿Qué asunto es? Voy a decilo: Conozgo yo a u t o r i d á cevil que ha l a r g a o un bando al vecindario ordenando c haiga m á s m o r a l i d á cuando t a l pueblo potestra de que el alcalde es casao, con hijos, y a n d a alelao t r a s de la seña maestra. ¡Es mentira! Sí, s e ñ o r como es joven, g u a p a y tal, a u n q u e es m a e s t r a elemental a él le paice superior. ¡E s o es una picardía de usté, y t e n d r á que acordarse! N o tié p o r qué e n f u r r u ñ a r s e que eso no va por usía, sino por otro. ¿P o r quién? P o r uno d e A l f a j a r í n de Belchite... u de J a u l í n no lo recuerdo m u bien. P e r o diga u s t é ¿a qué viene traernos a la sesión lo que en otra población sucede? P o r q u e conviene entre nosotros c o n t a r lo que d otros pueblos suena, porque así en cabeza ajena p o d r e m o s escramentar. A ú n me baila en la memoria, y c o n t a r é en u n momento, si usía premite, u n cuento de mi agüelo, que esté en gloria. Dicen que hubo en A r a g ó n un miisíco melitar que enseñaba de cantar en u n a sola leción; pa hacerlo así, p r e p a r a s tenía algunas presonas de voces a s p r a s chillonas y, al cantar, descompasas. Cuando aquel coro cantaba, dando gritos y chillíos que estropiaban los sentios, entonces el maestro daba leción a sus aprendices diciendóles: Escuchar la m a n e r a de c a n t a r d esos probes anfelices; paicen gatos y lebreles; si to lo contrario hacís c hacen ellos, cantarís como los propios angeles. P o r eso es mu necesario saber lo c hacen los otros alcaldes, pa que nosotros hagam, os to lo c o n t r a r i o si aquéllos se p o r t a n mal. ALCALDE. E s o a mí no me comprende. T. CAMP. Sé d alcalde que defiende su atuación municipal (A los concejales. igual que l ha defendió el n u e s t r o delante ustés, siendo el alcalde, como es, por su atuación, un b a n d í o no es l alcalde de M a r í a ni de Zuera, ni d Olleta, ni d U t e b o mi indireta, señor alcalde, es pa usía. Gritería. ALCALDE. CoNC. i. CoNC. 2. T. CAMP. ¡L e n g u a d escorpión I ¡Mal bicho! ¡E s o es masiao ensultar! ¡E s o no se pué a g u a n t a r! ¡L o qui dicho está bien dicho I (Campanilla. ALCALDE. ¡Silencio! Si no quié usté dir al Juzgao, retíñque esa aspresión u la esplique. T CAMP. S Í s e ñ o r la esplicaré. N o hay que a r m a r e s c a n d a l e r a si les paice enoportuno lo qui dicho, es que ca uno habla a su modo y manera. ¿N o llaman ustés g o r r ó n al que va a comer de g o r r a? P u e s y o al g u a r d i a de la p o r r a le digo que es un porrón. Desde que es alcalde usía, mes y medio mal contao, un bando nos h a l a r g a o pal vecindario ca d í a un bando pa las t a h o n a s que no dan pesos c a b a l e s cuatro bandos pa animales, ocho bandos pa presonas y sais p a que las casas, las viudas y las solteras no v a y a n p o r las afueras de mozos a c o m p a ñ a s y como me pa c han sío c u a r e n t a y sais, considero que usía es u n bandolero u, si se quiere, band o, aspresión al cosonante del g o r r ó n y del p o r r ó n por eso es u n a aspresión que no tié na d ensultante aquí en el caso presente, porque previene de bando, anque sea ensulto cuando es un caso diferente. Coxc. i. Con t a n noble esplicación oueda el a g r a v i o deshecho. A I X A L D E Y o me doy por sasti fecho. Se levanta la sesión. Melitón González. V PBLLICER) (ILUSTRACIONES