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IJ- I M. S. AllTKS. CIKNCIAS R. i; i- r. Quc piensas, ué sientes en tu corazón m i e n t r a s sostienes en tu m a n o e! que en el m u n d o ha volado más alto? VR tROS. -Me creo más fuerte que e! rey más poderoso. Pero mis ojos m i r a n lejos, muy loros... bTiera de mi tranquilidad y demi fuerza nada veo con detalle... R. i: iíi, -Mura por las ventanas. ¿N o ves en los muelles la pobreza ¡ue hay ue redimir, no ves a la uerta de los templos la miseria que todos los dias soL; orrenios... SAUi Ros- Nada de eso veo... Sólo mi tranípiilidad y mi fuerza... R. i! EL. Suelta esc corazón... De nada podría servirme. Reina despótica y severa me h a r í a su contacto. (Coloca Sartros el cora: óii en la bandeja. Veamos, príncipe IMossol, tu sortija de la paz. Será, sin duda, la más estimable joya, la f ue rendirá mi ánimo a entres arte nú mano. Ti i mismo vas a ponérmela en el dedo. (Mossol sube al tr oiio, y, rodilla eií fierra- siAlisface la invitación de Rabael. Esfase le- eanta a tiempo que siicHa fuera un c ran tumulto- y entran atropelladainente nh nn- os capitanes. C. U iTAN I. -Aíaje. stad: los Estados vecinos ansian colocarse bajo tus b a n d e r a s y que tus o enerales conduzcan sus tropas. U n a corriente renovadora corre por nosotros. F o r m a m o s multitud suficiente para avasallar al m u n d o entero. Reinarás universalmente y sfdo tu Pastado existirá. D e j a r á s a tti prinio. génito toda la tierra, ue así ú n i camente, gobernada por man- ó saina, disf r u t a r á días de ventura. CAPITÁN 2. (exaltado) -Pie ahí príiicipes enerni, s, 0 S. Matémosles. Con ello daremos un g r a n paso hacia el nitevo ideal cpie nos alienta. (Sacíi su espada. os demás capilanes y los príncipes descn- vainan también, d- ispuesios a acometerse. í. a reina se impone con gesto arrofiantc, pero llena de enojo. RAI! KI, ¿Osáis sacar espadas en mi presencia, sin mandato mió, y a. cometor a caballeros que son mis Puéspedes? Atrá. s, señores, abandonad este salón y retiraos a los cuarteles. listáis llevando a cabo una sublcvacié n que causa g r a n ¡lesar a aiestra soberana. (J. os capitanes cubren sus aceros v srilen confusos. Rabael de- rnet- re el anillo. i Pa paz se consigue con la g u e r r a I- o lie de ser yo nien lleve a cabo semejante aradoja... Mossor. (arrojando el anillo- al ¡nar por la i- enla- na) -Ps verdad. Pa paz asi con. seg uida tendría nefasto origen. Dtu as son las propiedades fie mi talismán. RAi! iír. -rái cuanto a. tn presente. Vztif, remmcio a experimentarle! a r a ué tan inertes poderes? -Vimcpie con ellos calmase 1. a fuerza de los eiemontos. sólo conseguiría P e! a ar nn va. to cscenari- o p; ira r ue los hombres se matasen niei n- Mo halléis satisteclio mis deseos. usco ilra cos. a. sin saíier lo que es. (Rompe t llorar. U ssed. coniuo- ndo, c n re a ella v- íi arroddla. loiüánilola las manos. loss! i. doréis, heriiio- a reina. Conlad todavía. o iis amo -s; d, ré encontr. ar SOSOS e n- resistit) lcs. las corrientes n- armas y las tempestades. A poder de su corona e. -i tan í randc, que hasta el Moskenstrdn se abre ante qniert la ¡josee como un pasadizí con ella se dom. ina el espacio entero. P a r a conqnistarla hube de aiJarejar mis cuarenta naves y lanzarlas sobre los bancos pod. erosos ue rodean el blanco castillo, i reinta y nueve se estrellaron allí; sólo la mía, por m) ííobeniada, tomó feliz rumbo. Con ella llefíué a! deseinbarcadero del 0 leroso rey, y a sani re v fuego le arrebaté, la c o r o n a Con la única nave ue me! ueda, a ciipi ¡ana. he venido a traérosla. Miradla. Descubre in bandeja, la Iwrniosísima corona se niiiesira. ¡AI reina la contempla ccii curiosidad v asombro. Jí. Ei. -Tan útiles y r a r a s son esas m a ravillas que en verdad no sé con- cuál que arme. Preciso me será, pues, experimentarlas. Sartros, nú fiel consejero, me ayudará en la empresa. S. R iM) s. -Mandad, señora. R. i, Er. -Toma, el brillante de Galor y ponió sobre tu m a n o (Sartros obedece. Üué ves? s, RTROS. -r- Scñora, su faceta central está limpia y pm a. R. B. E! -Recuerdo que mi nodriza M a rilaina cantaba jimto a nú cuna lú. storias de mi rcv anti. íítio muy piadoso. Un día qtie sus ejércitos habían t o m a d o la ciudad de Suniarka. p a r a r e p r i n ú r los desafueros de las núlicias. dejó su trono, corrié) adonde todavía se peleaba, y viendo que se disp- an. ían a entrar en las habitaciones de u n a santa doncella, acudió a rapar la puerta con su cuerpo. T a n lleno de polvo y sudor venia. (iue s u s s o l d a d o s n o le reconocieron al pronto y le pasaron con sus espadas, i cro después hiciéronle g r a n duelo, y aun resp. etaron a la mujer, ya que la última volunta l de Sarcpiío, asi se llamal a cl soberano, ora esa. H a z ue el brillante reiieje la luz de tan bermo. so día. S. RTKCs, -Brillante del Ivvcre. st. creado en el cerebro del más santo varón. te acuerdas del día en que nmri- ó Sarípiio? Mirad, faceta centra! se pintan 011 rema, en i lia la hcrmos is colores, iende a la mano, cu ciixa palma fiih e cl brilPuife. R. VüVi L. Al) sí... I Veo a Sarquío... Piltra y: i en S u n i a r k a y corre a la casa de la santa... Pero ué es eso? X o se- interpone a (3 s soldados, sino que los retira, y es él. en medio de la confusión, quien iuiere subir iirimero... ¿Cómo h a n de reconocerle los uyos. si con tan poca majestad se muest r a? p a r t a a p a r t a ese c r i s t a l nacía más ciTÚero ver. (Se cubre los ojos con la ¡nano. Sartros coloca el brillante en la bajideja. íl. vi. oR. la realidad lii- tórica señora. R. I; IÍ: Q u é horiaír I Preferibles- on i s becho di razados por la imatíinacinn- crdad c. ip le ios noclas une en la crnn O í a z i i i 1 de me sé dicsarrollaron. A camos u a uila. iiríncipc Morel. i Ser i ros coirc el corr. sóii v lo aprieta en ín luaiui.