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LETRAS, -ARTES, CIENCIAS Fabulílla- E L I N G E N I O DEL SOL Eolo fué rey del viento, según afirma un autor; nunca se le vio contento, siempre de muy mal humor, caprichosillo y violento. Neptuno, su padre augusto, le dio mala educación, no quiso negarle un gusto ni echarle ningún sermón que le causara disgusto. Su madre, doña Cibeles, señora de cascabeles, casada con el dios Í 3 aco, le regalaba pasteles, mediasnoches y tabaco. Le rascaba los mofletes, por cierto muy regordetes, le besaba con ahinco y le compraba juguetes de a cero sesenta y cinco. El Sol, pariente cercano, en invierno y en verano le daba un puesto, en la mesa, y de postre, leche y fresa, luego café y un habano. Y Vulcano, dios chispero, al llegar el mes de enero, con buen cisco de retama, le regalaba un brasero para calentar la cama. Además de caprichoso, era Eolito envidioso y todo se le antojaba, si el padre le regañaba armaba un, llanto horroroso. Se levantó una mañana y vio desde la ventana de su celeste mansión, que daba a la Castellana- y a la estatua de Colón, a un señor que, petulante y orgulloso en demasía, sobre los hombros lucía la capa más elegante que salió de sastrería. Y Eolo dijo entre sí, después de reflexionar Esa capa es para mí, y se la voy a quitar ahora mismo desde aquí. Y pues la prenda es airosa, gallarda y jacarandosa, cumple bien a mi deseo. Con capa no hav cuerpo feo, aunque alguien diga otra cosa. Y como era el dios del viento, le mandó un aire violento,