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I TSTRAS. ARTES, CIENCIAS es flor de la civilización fomentada y trabajada, dúlzante siglo y m e d i o or siete Emires. Merced a la roturación y a la sementera efectuadas por sus predecesores, su impulso lleva al Imperio hacia el a p o g e o hacia la plenitud lograda totalmente, a contin u a c i ó n por su hijo, Alkakem 11, y por Hixem í i En cincuenta años de reinado, el primer Califa pudo afirmar, con legítima ufanía, que había tenido por compañeros insepar a b 1 e s e n sus empresas la paz o la victoria, el amor de sus sútxlitos y el temor de sus enemigos, la admiración de muchos y el respeto de todos. Así fué, ponqué paralelamente a las jornadas de guerra, s i m u l taneando el esfuerzo batallador con las previsiones de g o b e r n a n t e A b d e r r a m a n atiende con solicitud celosísima al bienestar de sus vasallos, no sólo en el orden material del sustento, de la liigiene y de la comodidad física, s i n o en la esfera s u p r e m a del saber. Quiso, supo y pudo conseguir q u e Córdoba fuese la Gran Madrisa, la- capital. del orbe culto, la Universidad del mundo, jamás ha existido pedagogo ni propulsor de la sabiduría que pueda arangoAI. MINAH CONVERTIDO EN TORBE D E LA IGLESIA DE lAS ESCLJÍ S narse con el Califa corDEL SAGRADO CORAZÓN, EN LA PLAZA DE SAN JUAN dobés. La largueza de su favor a los hombres doctos y la faciliA Córdoba llegan embajadas del Empedad y agrado con que aptu a los tesoros de rador griego Constantino y de Otón I, Rey sus arcas para remunerar a los maestros y de Alemanya; a Córdoba acude el Rey de para adquirir obras que enriquezcan las bi- Navarra, Sancho el Craso, en busca de rebliotecas le Córdoba, determinan mi avance medio para su obesidad y de auxilio para portentoso en el estudio de todas las disci- recuperar el trono que le han usurpado, y plinas del saber humano: arquitectura, poe- los médicos cordobeses curan a D. Sancho sía, gramática, música, geografía, historia, de su obesidad y le devuelven la agilidad filosofía, medicina, ciencias naturales. juvenil, y el Califa pone un ejército a las órdenes de su huésped y le reconquista la Ayer... Hace mil años... La Corte del Corona de que lo desposeyeron. primer Califa era, según palabras de SanY Embajadores y Monarcas conviértense ta Roswita- -monja y poetisa que endechó en pregoneros de la grandeza de Córdoba el martirio del niño Pelagio, joya bri- y de la magnificencia del Califa. liante del mundo, ciudad nueva y magnífiPor centenares se cuentan los baños púca, orguUosa de su poder, celebrada por sus Micos; por centenares abren sus puertas las delicias, resplandeciente con la posesión de niadrisas a millares de alumnos de muy distodos los bienes tintas razas y creencias, pero coincidentes