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LETRAS, ARTES, CIENCIAS ASPECTO ACTUAL DEI. EXTERIOR DEL péyica sólo alcanzó a disfrutar siete días felices, aun cuando algunos biógrafos haj an intentado ampliarlos a catorce- -se daría por bien pagado de sus trabajos con la Semana Califal que Córdoba le ofrece. La Córdoba de. Séneca y de Osio, la reconquistada por el Santo Rey Fernando, la madre del Gran Capitán, de Sebastián de Belalcázar. de Fernán Pérez de la Oliva y de D. Luis de Góngora, no podía rendir al Califa mayor acatamiento del que le rinde declarándose suya, hija suya, obra suya, y reconociándolo como padre y hacedor. El Soberano, el guerrero, el artista, el protector de sabios y de poeta acaso soñó con estos lauros de inmortalidad tal vez laboró para merecerlos. Difícilmente aspiró a más: probablemente no se hubiera contentado con menos. A. yer... H a c e mil años... Córdol) a era cabeza y Corte del límirato árabe; y en un viernes, a dieciséis días del mes de febrero del año 929, acogió jubilosa el decreto que ordenaba se diesen al Emir, así en las oraciones como en todos io. i actos públicos los títulos de C alifa, príncipe de los creyentes fEmir Almumenin) y defensor de la fe (A 1 Nassir Ledin Allah) Comienza ei Califa o y ostenta por vez primera este título Al) derraman Til, nieto de Abdallah, hijo de j íoliamed c ¡Asesinado. arro. gante mancebo (le veintidós años, en uien se juntaron los atractivos físicos de presencia gentil, tez sonrosada y azules ojos; las dotes de esforzado peleador, hábil caudillo y sabio estadista, con las virtudes de prudencia y de justicia, asistidas i) 0! noble corazón, claro talento y cultura muv superior a stis años. Nieto de cristianos i or bne: materna, llevaba en sus venas la s? -ngre de! us s oí) e rb i o s O ni 1 i á as 1 mezclada con brava sangre de señores navarros. De él dijo Mmakari- -y los hechos abonaron las palabras de 1 croni. sta arábigo- -que Dios le hal) ía dado la mano blanca de xMoisés, acjueALCÁZAR 11 a mano poderosa que hace brotar agua de las peñas, que hiende las olas del mar; la mano que domina, cuando Dios lo quiere, los elementos y la Naturaleza entera, y con la que llevó el estandai- te del islamismo más lejos que ninguno de sus predecesores. Bajo su mando, el Califato de Córdoba dilata sus fronteras hasta Huesea v Zamora, readquiere las principales ciudades de Levante, ahrma su soberanía en Toledo, Jaén y Zaragoza, y, salvando el Estrecho, se extiende por el país africano: Eez, Túnez. Tánger, Ceuta, Tlemcen, los principales E, stados de Mauritania o Almagfcl) aclaman por señor a Abderraman DI. El poderío de la dominación agarena está alcanzando la cumlire; el sol se aproxima a su orto deslumbrante. El primer Califa