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I- i M M I T I V A t AMI. V l n i LA UU- H IA SUS jainíiücitis. íjuc, cünio nM; j verdadera corte de honoff uo la abJiudMii; tii ya hasta fiue se d; iii por Icrunuaduí lo. fesícjos. Amanece al fiu d soñado día, d tlúi d h boda, y apenas t- l rubicuUdu Feljo a oma su redonda faz por d Orienten st dispone la madrina A íítfir dn su casa para llevar a í novia el dcsaviuio. N hay que decir t un des; tymio. presetiic de la madrina, ha de ser abundante y ostentoso r jamón, pccluiga y duJColaU cuando menos, lum de figurar en este iTialinal obsí qnío- Cuaudo se acerca la hora fif la ceremcnía nupcial, el novio, preiídicudo cl cortejo de invitadtis, se encamina a ca a de la novia, y desde su puerta pronuncia a frajíc de rúbrica: ¿Eafáí aviada? ainns. Escondida entraña tiene lal vez la frasecilTa. ¿Estáis aviada? vale tanto, acaso, como preguntar: ¿p stá? dis a cajearle comujgo? Vamos. Equivale a reiíerar él ¿u pronle a de inairiniimío: sSgnítIca: V amos a cumplir o r ne ofrecí. V cumlida ante Dios la palabra que ambos áe labian dado ante lu: ht mbrcs, se íuce- len los actos de protocolo: se toma el desayuno en casa á: la nüria; desde allí van lo5 moiío con d recién casado a su casa para recibir de sus manos tm cigarro con i uf él les regala; máí tardí se reúnen todos los invita- i; dos en cai a del nuevo cabeza de familia para comer; por la larde, el nuevo matrimonirj. con su curte de jiiitiollcnis. visita, tlí casa en ca a, a n? paríeiUcí y pur Ja noche loman a reuTiir e para cenar en casa de la novia cuantos al njedimiía disfrutaron de 1: esplendidez del cnntrayentc Desayuno, c yarros, kLrheria comida, cen; i, 3 r in ¿u dijera que tanta generosidad iba a ser pagada con lauta def Ciinsideracíi) al dia siguiente! Porque lu es, y de mucho bullo a uo dudar, la de acudir en manifcs tacíóii los inviladí. s, presididos por las janhtUc iis y IE madrina, a cai a J e la novia, a las cinco J t la mañana, cuando apena clarea d sol, para arrancarla del lecho cortar su descanso. No sé (íué refinada cn. uddad dispuso asi esta rúbrica, ni cómo no han c: iido alguna vez sendas gotas de jnofeu iívo narcotice! en las bebidas de fcena con que obsequia a sus invitados la novia el día le su boda, Es lo cierto que, sin c cu a. la novia ha de vestirse; su at; i vio, como el de sus amiga? es distinto def lucido el día anterior, y ha de lucirlo, como aquel, en las casas de su parentela. Por la tarde se vcrirrca eu la plaza el baile llamadc de la JÍÍOJIJJÍÍI? del que toma nombre este tercer día de ñesía. Utia mangana sostiene, en efecto, la madrina clavada en